miércoles, 15 de febrero de 2017

La traslación de la maquinación feminicida: Del Mardi Gras de Estados Unidos a las Camisetas Mojadas de Universitarias Españolas

Escena del Mardi Gras, en Nueva Orleans (EEUU) en donde una joven veinteañera muestra sus senos en calle pública, en busca de un collar de plástico que ha de ser arrojado desde un balcón.




Universitarias españolas, o stripers camufladas, se desvisten y se quedan en tanga en lo alto de un escenario ante el lametón del agua que les lanzan los organizadores, en una discoteca abarrotada por más de 1.000 personas, con el único objetivo de conseguir una botella de alcohol, y supuestamente, en estado de desinhibición por la ingesta de alcohol.




Estamos en una época deslumbrante de caquexia mental, pero el mundo hace tiempo que quedó en manos de diletantes del feminicidio. La cultura mema con la que Estados Unidos trata de infectar Europa ha cuajado perfectamente en España.

En la tierra yanqui los clubs de stripers, los concursos de camisetas mojadas, en las que, por supuesto, sólo participan mujeres, tienen gran predominancia. 

En Nueva Orlenas, en el carnaval del Mardi Gras, que congrega cada febrero a millones de personas, ha coagulado perfectamente una idea perversa en la que mujeres destapan sus pechos por un collar de plástico de Taiwan que puede valer 50 céntimos, tirando por lo alto. Los hombres llevan los collares, y por supuesto, las drogas y el alcohol para doblegar dignidades. Hay abusos de toda clase: a veces son decenas de tíos los que rodean a una sola mujer, que anda con una amiga, que lejos de protegerla la ofrece. Se producen tocamientos, se succionan pezones... Toda cinematografía es incapaz de relatar lo que allí sucede.

Cuando en ese carnaval se pisan determinados locales la fiesta es protagonizada por presentadores que llevan la demencia de las calles a los locales, cuando la droga ya ha hecho temblar muchas conciencias, y todos ríen ante el espectáculo del feminicida. Los asesinos de la urbe social, que desde lo sexual ensogan la dignidad de toda persona humana encuentran en estas fiestas su espacio exclusivo para hacer valer quiénes son los que mandan, tiranizando cada corpúsculo de integridad, despertando a los criminales sexuales.

En España, en su capital, Madrid, ese modelo estadounidense ha sido mudado, con un doble objetivo, por un lado, envarar el pensamiento y la libertad, y por otro, envanecer a sujetos amorales que buscan el poder para violar, además del dinero para enriquecerse. Es normal, si no se tiene cojones para ser traficante de mujeres siempre puedo ser organizador de eventos feminicidas. Además, esas fiestas cuentan con el parapeto de la diversión, el goce, la risa ubérrima y la voluntad de un ingenio introyectado por el Sistema.

Y así, llegamos a locales donde unas chicas jóvenes, algunas que ni llegan a los 20 años se dejan rociar agua en sus camisetas mientras se lo van quitando todo ante una bandada de buitres, psicópatas, feminicidas, perversos polimorfos y enfermos. Pero, ¿es posible que se trate de actrices o en verdad lo hacen y se desnudan por una botella de alcohol? La decadencia puede evacuar un aroma tan fétido como esclavista. Realmente, me paro a pensar que buena parte de esas chicas son prepagadas,y actúan de gancho para llenar esas salas que revientan de cerdos. En el mundo por cada hombre noble hay 10 miserables: las cuentas nunca fallan.

Ahora bien, es posible, y esto es muy triste, que muchas de ellas lo hagan libremente, que hayan sido engañadas por una supuesta lujuria, por una voluntad de potencia injertada que dice que todo pecado se asesina mostrando las tetas en público y bailando desnuda ante 1.000 personas con la luz decibélica del machismo ilustrado. 

Es posible que algunas sean esquizofrénicas, o deseen hacer algo repudiable ante un público numeroso, o quizá, quieran llamar la atención sea como sea. Es posible, que algunas hayan sido drogadas para hacerlo, o pagadas, cuando no tienen ni migas que llevarse a la boca, pero lo peor, lo más decadente, lo más mortuorio, son aquéllas que por vicio o dejadez han sido engañadas, estafadas, y que creen que haciéndolo van a ser súpermujeres, cuando ésa es la trampa del androcentrista que pretende sellar de divertido, humorístico e ingenioso esa parcela que esconde la humillación personal, la aniquilación de toda dignidad.

Y ella, pobre decadente muestra sus senos y se menea ante la lluvia creyendo que es una diosa, un centro de atención, una mujer importante, una loca en el buen sentido que tiene los ovarios para hacerlo, sin saber, que está financiando su propio orgullo, su grandeza humana, y además, está alimentando a los feminicidas, los pederastas, los violadores, los traficantes de niñas, los criminales sexuales de la más absoluta obscuridad.

Nietzsche, en Humano, demasiado humano, explicita, en el error más amargo, lo siguiente:


"Se siente uno extraordinariamente ofendido cuando se descubre que, en lugar de ser apreciado, como se creía, sólo se es considerado como objeto de diversión y como figura decorativa, con la que, el dueño de la casa satisface su vanidad ante sus huéspedes".

Asimismo, cuando los organizadores de estos concursos son acusados de lo peor salen a relucir toda clase de excusas: es libre, es voluntario, también se desnudan chicos, es sólo un juego.. No vaya a ser que se les joda el negocio. Ellos, saben bien a lo que hacen apología pero, con la pasta que se llevan poco puede importarles: el capitalismo salvaje ya lo devoró todo. Y encima todo se convierte en risa: la carcajada es la hija de la puericia y la nieta de la ignorancia. Sin tontos ni tontas, el Sistema no podría agujerear dignidades.

Estos concursos de camisetas mojadas de lo femenil y de mujeres desnudas, sólo faculta el apoyo a los asesinos que viven de despedazar todo lo humano. Y ante estos concursos, digo: Todo principio de ignorancia primigenia germina, antes o después, una decadencia ulterior, que destierra tu alma por los confines más depravados, allí donde anidan, las almas prostituidas por la crueldad más inefable.

El problema de la Universidad: La politización



El problema universitario es la politización. El mapa de abajo, de cariz histórico, es bastante significativo.





Polonia en 1939. Una nación repartida por la Alemania nazi de Hitler y la Unión Soviética de Stalin: dos genocidas sin escrúpulos. Metáfora de lo que hoy sucede en la universidad española, para nuestra desgracia.




Existe un grave problema en nuestras universidades y es que los ideólogos lo han politizado todo. Y cuando hablo de política, también hablo de religión.

Es curioso pero la cantidad de profesores de las universidades privadas se ha duplicado en los últimos 20 años: la universidad en un negocio. Se reparten títulos académicos como periódicos gratuitos a las puertas del metro, y ello, ha provocado, que un título universitario, a día de hoy, valga una puta mierda. Ahora, muchos quieren estudiar Filosofía o Ciencias Políticas, Periodismo, Bellas Artes, Historia o Geografía, ¿y para qué? Lo que no cuentan en las bienvenidas es que esas carreras tienen un 80% de paro, donde sólo se coloca el semidiós o el enchufado: el segundo más que el primero.

Pero bueno, el problema que nos atañe hoy es la politización que hay en la universidad. Es algo penoso. En una universidad católica se contrata, evidentemente, al que es adepto al régimen religioso concreto. Si eres el sobrino de un arzobispo, o estás en tal asociación, donde para entrar debes tener como 7 hermanos, seguro que tienes más posibilidades de que te fichen. Sin padrino no hay bautizo, y sin bautizo, no eres hijo de Dios, sino criatura del Altísimo.

En las universidades públicas todo está dividido en derecha e izquierda, pero la religión, también está presente; personas que militan en organizaciones católicas de alto rango tienen muchas opciones para ser profesor universitario en la pública. 

La universidad pública se divide en dos partes, como la Polonia de 1939: a un lado, está la unión católica-nacional, de origen derechista, la ya implantada en el franquismo; y en la otra acera, está la izquierda, que bien puede ser anarquista, comunista, socialista; o lo que se quiera. Las lazadas consanguíneas, así como el pertenecer a una progenie adinerada, te engancha, directamente, a la posibilidad de ser catedrático, pero siempre, tendrás que elegir entre uno de los dos bandos: o eres de derechas o eres de izquierdas, aunque todo es pura fachada, una simple apariencia.

Un catedrático de izquierdas o de derechas adoctrina, miserablemente, al educando, pero bueno, ya hay asociaciones que se encargan de ello, con el único fin de segar el pensamiento libre, algo que haría tambalear al Sistema. La universidad es un fango execrable que germina a los mayores borregos de la sociedad. Es una fábrica de memos supinos y pusilánimes sin capacidad de crítica. 

Así, hay algo de lo que están de acuerdo los catedráticos estalinistas y los nazis, y es, que aunque se predique la justicia social, desde la moral cristiana, o desde la solidaridad comunista, su sueldo jamás debe bajar, ni un mililitro, aunque ello sirva para alimentar al niño hambriento español o al discapacitado mental o físico que no tiene ayudas. Su dinero está por encima de todo, y sus privilegios no deben ser reducidos ni una décima: en ese barco reman juntos. Total, la ideología es un fenómeno inventado, un montón de símbolos que secuestran la inteligencia de la plebe para que se asesine entre ella en vez de tratar de ir a por los poderosos.

La politización es el cáncer de la decadencia, es la depravación de un Sistema pútrido que hay que ayudar morir, es lo que fecunda que un profesor mediocre y partidista sea colocado como catedrático, sólo por su pertenencia al clan cristiano-anarquista, mientras el más talentoso de todos, es desechado a la rinconera donde fenecen las cucarachas sin nombre. 

El idealismo es el enemigo a combatir porque destruye la vida, decrece nuestro crecimiento espiritual y sitúa a las personas más vulgares en puestos de poder que podrían ser ocupados por sabios que libertarían nuestra mente. Si la politización muere, los estalinistas y nazis tienen que irse de la universidad, y por tanto, el Sistema ya no podría encerrarnos en el conflicto de ideas, que ellos confeccionan en la sombra, precisamente, para esclavizarnos en una guerra ficticia que disuade a la auténtica guerra a lidiar.

¿Hacemos una investigación para descubrir cómo los profesores universitarios han llegado a ser catedráticos? ¿Dónde están los inspectores de educación? ¿Por qué no se investiga? Porque no interesa. Sin ese partidismo no pueden provocar la escisión del aparato psíquico colectivo.

¿Y qué hará el educando? Muy fácil: Todo alumno oficial, sumergido en una nota, experimentará un rechazo notable a la crítica, y al pensamiento libre y contrario al régimen, directamente proporcional, a la búsqueda de la cuantía de dicha nota, y los posibles nepotismos futuros. 

Yo he estado en muchas clases, algunas, con más de 130 personas, y era la única voz detractora. La gente en un aula, o muestra pleitesía, o bien, se calla, por miedo, por las represalias... etc. Y yo protestaba, no porque fuera valiente, sino porque soy nihilista, y la verdad, me la pelaba la calificación o el posible enchufe venidero, porque no quiero pertenecer a la mafia universitaria, y además, aunque quisiera, no pertenecería jamás. Pero sé, que la universidad es una Dictadura del Pensamiento. ¡Hay que liberar a Polonia de Stalin y Hitler! ¡Muerte a la politización y a la ideología!


lunes, 13 de febrero de 2017

"Podemos" y el padre de la horda primitiva de Freud




Podemos entró en política en 2014, como imagen de pueblo que venía a rescatar a una nación corrompida de la miseria social, moral y espiritual que estaba padeciendo España. 

Su gestación está nutrida por dos conceptos fundamentales: primero, el derecho de raza; segundo, el derecho patriarcal. El partido es encabezado por tres personajes, un tal Monedero, que dicen es el fundador, un tal Errejón y un tal Iglesias, los tres graduados en esa carrera universitaria dificilísima que es Ciencias Políticas, donde anidan todos los borregos sometidos a una norma, a una idea. Pero, ¿en qué coinciden estos individuos? Primero en que son madrileños, una raza que se cree superior a la provinciana, y segundo, en que los 3 son representantes del hombre.

Podemos era un residuo desconocido hasta que aparecieron los grandes medios de comunicación, por supuesto, privados, La Sexta, Telecinco y Cuatro. Y estos medios se dedicaron a darles bombo a todas las horas del día: es imposible no ser conocido de esta forma. Ellos van subiendo montañas por la televisión privada; nacen de la televisión, no de la gente necesitada. ¿Cómo es posible que un Sistema que gobierna en la sombra, y que controla todos los medios de comunicación, vaya a dar todo el espacio televisivo a un partido político que, al parecer, va a hacer que los ricos paguen a los pobres y además, van a devolver la igualdad a las calles? No tiene sentido, salvo que todo sea un montaje, una realidad virtual; un mundo de apariencias.

Es decir, que el Sistema, máximo valedor de la desigualdad social, que tiene a su servicio todos los medios de comunicación se va a dedicar a financiar a todas las horas del día a un grupo, que se llama Podemos, y que va realizar una revolución en lo social a lo salvaje, recolectando el dinero de los poderosos hacia los ricos, y tumbando, por ende, a ese mismo Sistema. O sea, el Sistema financia su propio suicidio... Es demasiado burdo, pues la gente se lo cree.

Podemos existe porque el Sistema quiere, porque les necesita. Sin ellos, sería muy difícil reprimir a tanta gente empobrecida, desahuciada, arrinconada, defecada, lastimada, pisoteada y escupida. Ante todo, es la invención psicológica de una macroestructura que viene a calmar los ánimos y acallar muchos sufrimientos, y todo, bajo el símbolo de un antiguo escudo utilizado por grupos oscuros que ya gobernaron otrora: un círculo que representa a una serpiente que se muerde la cola, que viene a expresar, que sólo aquel que vea la serpiente podrá curar su ignorancia: pero la mayoría, por desgracia, sólo ve un círculo.

El 15-M no fue otra cosa que un invento presionado desde el Sistema para evitar una revolución, e incluso, el terrorismo social, que no podrían haber controlado como el de ETA, que era de carácter político, y que seguía unas pautas establecidas. Cuando un montón de gente, la mayoría obreros, se quedaban en la ruina, el Sistema, mucho antes de que incluso sucediera la crisis, que ya conocía, y que sabía que iba a producirse en 2008, fraguó distintas alternativas políticas; y la más eficaz iba a ser una de izquierdas, de gente joven, burguesa pero vestida de pobre, con cierto cariz macarra, evocando viejos rencores y resentimientos; desmelenada, agresiva y con ciertos tintes de autoritarismo. De la misma forma, por la derecha se iba a crear una nueva institución de gente límpida, con traje pero sin corbata.

Todo, y cuando digo todo, es todo, estaba perfectamente planeado, En las estructuras de poder nada es casual. Pero retrocedamos al año 2004, cuando el bipartidismo gozaba de su máximo apogeo. Y recordaremos un atentado espeluznante, casi apocalíptico, el 11-M, en el que murieron 192 personas, quedaron mutilados de por vida varios centenares y se consumaron 1.500 heridos. El entonces Partido Popular era un escombro para el Sistema, y cayeron como tontos en una trampa: la araña se bebió a la mosca, y el Partido Socialista ganó en lo que fue, según El País, "un vuelco electoral sin precedentes". Entonces, el bipartidismo era sublime, entonces, un tal Monedero, que no lo conocía nadie, gritaba "¡PP asesinos!", en la sede del PP, el día antes de las elecciones. 

10 años después el bipartidismo era una ruina, y por eso, se creó a Podemos, y lo creó, no un grupo de poderosos sin escrúpulos que lo gobiernan todo en la cima, ¡que va!, lo hizo un tal Monedero al que nadie conocía en su despacho de facultad. Y todo, para partir la tarta junto con Ciudadanos en 4 partes.

En Filosofía nos explicarían bien que lo importante no es la apariencia sino la esencia de las cosas. El problema no es ni el tetrapartidismo ni el bipartidismo, sino el partidismo en sí. La ideología es la esclavitud mental a combatir, de ahí que Nietzsche quisiera aniquilarla con el beso de los cañones.

Así, volvemos a Podemos, un partido revolucionario cuyas medidas han sido estudiadas todas por el Sistema para ser una raquítica colgadura de humo, de pitillo de lápiz anoréxico. ¿Quiénes componen Podemos? Un elenco de vividores; profesores universitarios, técnicos, y colocados por razones de ideología, que nunca pisaron el dolor de la calle; burgueses; ricos, niños y niñas de papá y mamá; empresarios y asalariados del Sistema. Pero, si se dejan la barba o rastas, si visten como pobres y son jóvenes, pues, ¿tienen que ser plebeyos no? La farsa al servicio de un imaginario colectivo que nunca conoció la crítica ni la relectura de las cosas porque viven bajo una ordenanza educativa enferma que les ha dictado que sin ideología no son nada.

En Podemos quienes gobiernan y llevan la voz cantante son MADRILEÑOS, ¿por qué? Aquiles mató a Héctor porque él era un griego puro, era un semidiós griego, mientras que el asesinado era bárbaro, una mera figura épica que no podía ser ni héroe ni antihéroe; Aquiles estaba protegido hasta por una diosa: Tetis. En definitiva, hay un principio de raza en la creación de Podemos, y es, que el madrileño es superior al provinciano, y ello, está ejercido por una mano venosa de componenda obscura: el Sistema.

Podemos hacer un recorrido fácil por una tal Montero, un tal Alegre, un tal Urbán, un tal Espinar, un tal Mayoral, un tal Bustinduy... Parece que una tal Bescansa es gallega, siempre existe alguna excepción, sobre todo, cuando se es miembro de la Alta Burguesía.

El Sistema evitó un gobierno de Podemos para extender más tiempo la mojiganga, en 2020, llegarán al poder o les tumbarán al abismo, será sólo lo que el Sistema quiera, y aunque nosotros, los sujetos de la calle, que estudiamos lo que "podemos", no tengamos ni idea, el Sistema ya sabe que pasará. El Sistema juega con 4 años de antelación: así se gobierna España, Europa y el mundo entero. 

Ahora, tras Vistalegre II, del 11 de febrero de 2017, todo el poder reside en un madrileño (Principio de Raza), y en un hombre (Principio Patriarcal), y se llama Pablo Manuel Iglesias; nombre de telenovela venezolana. 

Freud declara, en relación al padre de la horda primitiva, (que es Pablo Iglesias, en Podemos), en Psicología de las Masas, lo siguiente:



"En los albores de la historia humana fue el padre de la horda primitiva el súperhombre, cuyo advenimiento esperaba Nietzsche en un lejano futuro. Los individuos componentes de una masa precisan todavía actualmente de la ilusión de que el jefe os ama a todos con un amor justo y equitativo, mientras que el jefe mismo no necesita amar a nadie, puede erigirse en dueño y señor y, aunque absolutamente narcisista, se halla seguro de sí mismo y goza de completa independencia".



Este individuo, al parecer criado en la pobreza de Vallecas, aunque sea hijo de una abogada y un inspector de trabajo, ha logrado el máximo poder, y ahora, toda la manada, que en las últimas elecciones del 26-J, del 2016, bajó de 6 millones a 5 millones, tendrá sus retinas fijadas en la cabeza de un hombre madrileño, que pasó de Tele Vallecas a las televisiones de derecha dando espectáculo y audiencia, siguiendo los parámetros de la telebasura, y que después, dio el gran salto hacia las televisiones privadas. ¿Cómo el gran defensor de lo público ha llegado a la Alta Fama por instrumentos privados?, ¿Contradictorio, no? Un hombre que presumía de nómina de 914 euros al mes, aunque, eso sí, dando una asignatura solamente en la facultad de Ciencias Políticas, y que ahora cobra por año 120.000 euros; joder, que chollo. Para hacer algo así o te haces político o traficante: de armas, de mujeres, de niños o de drogas: no hay otra manera.

No seré yo el que cercene las angustias de nadie, y mi respeto es total por los que creen en Podemos; ante todo, la amargura de lo real siempre financia una utopía. Pero el planeta está muy bien dirigido, sólo unos pocos países tienen riqueza y la inmensa mayoría deambula en la más insondable necesidad, eso, requiere de inteligencia, control de la mente y empoderamiento del inconsciente. Y siguiendo la metáfora, si Podemos sólo está dirigido por unas 20 personas, es una minoría específica la que rige sobre millones de personas, por tanto, no cabe extrañar que la minoría más selecta esté en la cueva, la cual puede ser un ático, en la que un político, un banquero, un empresario, un militar, un médico, un psicoanalista y un comunicólogo lo dirijan todo en la clandestinidad. Ésa es mi teoría. 

¿Qué es Podemos? Un invento, una revolución alineada, una necesidad del Sistema que tuvo que surgir cuando el partidismo estaba sangrando. Es una nueva apertura, con otra estética y otros personajes, pero la misma maldad de fondo. Y la manada detrás, criticándoles, o bien, dogmatizándose a ella. Pobres gentes... 

Pero todo sigue las líneas de pensamiento del Sistema, y de esta forma, todo está orquestado por un padre patriarcal, que es Iglesias. Ante esto, Freud, añade lo siguiente, en Psicología de las Masas:



"El padre de la horda primitiva no era aún inmortal, como luego ha llegado a serlo por divinización. El padre primitivo impedía a sus hijos la satisfacción de sus tendencias sexuales directas; les imponía la abstinencia y, por consiguiente, a título de derivación, el establecimiento de lazos afectivos que los ligaban a él en primer lugar, y luego los unos a los otros. Puede deducirse que les impuso la psicología colectiva y que esta psicología no es, en último análisis, sino un producto de sus celos sexuales y su intolerancia".


Una cosa es clara, ya sea para alabarles o para criticarles son el epicentro del panorama político; todo gira en torno a ellos, y el Sistema riéndose de todos detrás, bajo una inteligencia supradivinal; hay que reconocer el mérito. Eso sí, ¿Qué sería de las televisiones y de las radios sin Podemos? Se hundirían. Ahora la telebasura de Tómbola, la manufacturada por el ingenio valenciano de Canal Nou, ha diluviado toda la villa societaria. Todo es telebasura, y si quieren morbo vean el enfrentamiento Errejón-Iglesias, es hasta mejor que Sálvame. ¿Y si el pueblo se culturiza  y sale a la calle a decir que todo es un montaje? ¿Y qué? ¿No es Sálvame un montaje de telerrealidad y tiene los índices de audiencia más altos, aunque haya gente que crea que todo lo allí sucede es una fábula? Estamos en España, la tierra de la hipocresía, el humor negro y la risa de la saliva pueril, no hay salvación posible. 

La mayor parte de la gente de este país ni tiene valores, ni tiene principios; ni sabe nada de solidaridad, igualdad o justicia, si con ello le rasgan el bolsillo. Aquí todo el mundo pregona una serie de virtudes que nadie tiene, y que por supuesto, nadie lleva a la vida práctica. Los bufones, los burgueses y los más insolidarios de la nación pontifican sobre la "igualdad social", sólo si con ello pueden conseguir un puesto de poder, y los únicos que podrían salva a España del fango donde está metido, que es, la minoría nihilista, no va a cursar un taller de telegenia, y además, vive en las tierras montunas donde la gloria, que es hija de la egolatría, es orinada al lago del olvido.

Me despido con Freud, y su Psicología de las Masas, donde tan claro queda, que la masa social es un conglomerado imberbe bajo el yugo de jefes barbados en despotismo:



"Las masas humanas nos muestran nuevamente el cuadro, ya conocido, del individuo dotado de un poder extraordinario y dominando a una multitud de individuos iguales entre sí, cuadro que corresponde exactamente a nuestra representación de la horda primitiva. La psicología de dichas masas, según no es conocida por las descripciones repetidamente mencionadas -la desaparición de la personalidad individual consciente, la orientación de los pensamientos y los sentimientos en un mismo sentido, el predominio de la afectividad y de la vida psíquica inconsciente, la tendencia a la realización inmediata de las intenciones que puedan surgir-, toda esa psicología, repetimos, corresponde a un estado de regresión a una actividad anímica primitiva, tal y como la atribuiríamos a la horda prehistórica".


"La masa se nos muestra, pues, como una resurrección de la horda primitiva. Así como el hombre primitivo sobrevive virtualmente en cada individuo, también toda masa humana puede reconstruir la horda primitiva. Habremos, pues, de deducir que la psicología colectiva es la psicología humana más antigua. Aquel conjunto de elementos -que hemos aislado de todo lo referente a la masa para construir la psicología individual- no se ha diferenciado de la antigua psicología colectiva sino más tarde, muy poco a poco, y aun hoy en día tan sólo parcialmente".

miércoles, 1 de febrero de 2017

Facultad de Filosofía de la Complutense: La decadencia del poderoso de la Casta Universitaria

Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid. La sede de la Casta Universitaria que hay que ayudar a perecer.



Como andariego de la vida decidí aterrizar en la Complutense para hacer un máster, el de Psicoanálisis y Teoría de la Cultura: 3.600 pavos. Se imparte en la facultad de Filosofía, aunque es muy polifacético pues, se dan asignaturas en distintas facultades; lo que es algo muy positivo, para corroborar, los distintos enfoques y las distintas personas que trabajan en cada sección. Elegí la Complu porque es pública, y el ambiente, es una mixtura soberbia, de pensamientos, razas, géneros…

Lamentablemente, de lo que voy a hablar es de la decadencia más absoluta, que por desgracia, gobierna el sistema universitario, y que va, unida, al sistema en general, que manda en esta nación. Y hablaré, no desde el semblante de la víctima, sino, desde el rostro del atacante. Merece la pena leerlo, sobre todo, si algún sujeto de poder, de la Complutense, te persiguió con injusticia. Se debería crear una disidencia independiente contra todos los abusadores de poder. Como me dijo un bibliotecario, muy amigo mío: Hace 20 años había libertad de expresión en la universidad, ahora, está todo muerto.

Asimismo, hay un problema en España, ¡qué coño!, más bien, hay montones, pero el epicentro de nuestra calamidad viviente es que nuestra nación está regida por los débiles nietzscheanos, así de simple. Es decir, las personas con posición de poder que abusan del mismo, y ejercen una fuerza autocrática para amedrentar a los que tienen abajo. El débil, en Nietzsche, es el que posee la voz suprema del fuerte, que es, el decente, el educado, el que tiene personalidad; el sabio que jamás así se considera. Es el débil nietzscheano el que manda sin capacidad para mandar, el que protege unos intereses desde la impersonalidad y la bravuconería. Y ése, es el que hay que ayudar a desaparecer, tal y como explica el filósofo alemán.

A este respecto, yo presenté mi TFM, La victoria del patriarcado: La decadencia de España visualizada en la apología a la sevicia sexual del cine de Almodóvar bajo el dogma machista freudiano, para detallar, la falocracia en el pensamiento de Freud y su plasmación en el cine de Pedro Almodóvar. Un trabajo sustentado en los gritos de muchos profesionales que critican la falocracia de Sigmund Freud, desde el complejo de Edipo, y  que se escenifica en el cine de Almodóvar, tal y como explico en mi trabajo. Una tarea que pude realizar gracias a una profesora maravillosa que me tutorizó, y que se atrevió a ello, al ser una doctora independiente.

Así, cuando llegó la hora de la defensa, tres personas me esperaban. Por respeto no desvelaré el nombre de los vocales, (uno era de Filosofía, y el otro de Psicoanálisis), pero sí, mencionaré al presidente del tribunal, coordinador del máster, un tal José Miguel Marinas, del que hablaré con calma; representante del débil nietzscheano. Los tres no tenían ni puta idea de cine, y mi trabajo era sobre ello. ¿Por qué no hubo nadie especialista en cine para criticar el trabajo de un educando que realiza una tesis sobre cinematografía? Porque nosotros somos números que amasan con toda la indolencia posible. Es así de triste.

Este José Miguel Marinas, de la Casta Universitaria: un burgués de la condición intelectual y humana más misérrima, me interrumpió en montones de ocasiones mientras exponía mi trabajo. Es el tipejo más maleducado que he conocido en un aula universitaria. En cualquier país decente no ocuparía ese rango, en España, donde reina la gentuza, es normal que ocupe el puesto que ocupa.

Asimismo, cuando llegó su turno dijo que mi trabajo era un panfleto: Ése es el nivel de educación de un coordinador de un máster en la Complutense, ¡fíjense ustedes! Y con ese insulto, sumado a sus continuas interrupciones, lejos de levantarme e irme, de proferir insultos, o de soltarle un puñetazo, aunque tenga 70 años, me quedé en mi sitio. Porque el educado es aquél que permanece con educación frente a un maleducado. 

¿Cómo es posible que un sujeto ominoso, grosero, malcriado y con ese nivel de mala educación pueda ser coordinador de un máster? ¡Y encima de psicoanálisis! Una ciencia que se supone que sirve para ayudar a la gente, ¡increíble! Pero, ¿Por qué? Pues PORQUE es la Complutense. Allí, los tipos más execrables de la sociedad ocupan los rangos de poder. Y con ese sistema universitario podemos entender cómo va el sistema social. Después, gritando en todo momento, como el maleducado que es, levantó mi trabajo y dijo con la chulería del inculto: Bastante tengo con aprobar esto: ESO, es una amenaza, en España, en China, en el Polo Norte, en Mozambique y en Brasil.

Pero, vamos a suponer que sí, que es un panfleto. En ese caso, un maestro debe educar y orientar a su alumno, haciéndole ver que se ha equivocado, que debe expresarse con otras maneras; eso  es lo que sucede en un país decente, no en España: por eso la Complutense es una universidad mala. En España, te ponen a un payaso que te insulta, y lo hace, porque su yo blasfemo es lo que le coloca en el sillón. ¿Cómo llegó este Marinas a ser profesor? Sería bueno de investigar, y no sólo a él, sino a todos y cada uno de los catedráticos, para dilucidar, si la meritocracia es lo que les hace ser catedráticos. Yo tengo muchas dudas al respecto.

Como decía Nietzsche en el Anticristo, los débiles y los fracasados deben perecer, y se les ha de ayudar a perecer; sin lugar a dudas. Un sistema que pone el sillón a maleducados semejantes, como este José Miguel Marinas, está abocado a la degeneración más absoluta: ¿Y qué sucede en España? Pues esto sucede: la degeneración más asquerosa desde una universidad pútrida que da el poder a los seres más detestables.

Así, el sujeto José Miguel Marinas es la simbolización de la decadencia. Me dio clase, bueno, ¡eso es un decir! Fui su alumno en Ética, Política y Psicoanálisis, una asignatura del segundo cuatrimestre, y sólo puedo definirlo como decadente: se pasaba 3 HORAS sentado en la silla sin levantarse, leyendo un proyector de textos suyos, que son ilegibles, porque este tío no sabe poner las comas, ni los signos de puntuación: no te enteras de nada de lo que dice. Además, por si fuera poco, de las 4 clases que le competían, en una no apareció, y en otra, la terminó a la mitad de la misma porque había venido no sé quién a verle. ¿Es ésa la noción de la ética del trabajo? ¿Y por qué lo hace? Porque puede, porque sabe que tiene un puesto vitalicio que no se lo puede quitar NI DIOS. Ésta es la basura que ocupa puestos de poder en la universidad española.

En este sentido, lo público genera a sujetos de moralidad descepada, que aprovechándose de su situación privilegiada, deciden dar una clase obscena, y encima, ausentarse de la misma, o ni tan siquiera, aparecer. Leer algo de este tío, José Miguel Marinas, era emético, ya me lo comunicaron hasta 7 compañeros del máster. Pero como puede un tío ser coordinador de máster si  no se le entiende nada de lo que escribe. Es más, cuando hice la defensa, se puso MUY NERVIOSO a la hora de ubicar los textos de Freud en sus correspondientes obras. ¡NO TIENE NI IDEA DE FREUD! Sabe algo de Lacan, pero de Freud, ni idea. O sea, que para remache es un indigente intelectual, ¡y encima es el coordinador! Me cago en el pan que parió a panete.

Cuando quise explicar mi teoría, este sinvergüenza, me dijo: ¡Usted no tiene ninguna hipótesis! Es evidente que cercenan toda posibilidad de teoría libre, causa cardinal, para mutilar al pensamiento autónomo. Es una puta vergüenza. Como si la falocracia en Freud, llevada a algunas películas de Almodóvar, fuese una cosa egregia, psicótica o enfermiza. Claro, ellos saben bien al Sistema que defienden porque son el patriarcado. El TFM era duro, lo reconozco, pero era académico, estaba completamente refutado. Y aunque no lo estuviera, nadie merece un insulto, y menos, cuando se juega un TFM, y 1.080 euros, que supone el coste de volver a pagarlo.

El TFM en este máster es de 15 créditos, de suspenderlo habría tenido que pagar 1.080 euros, además, de haber tenido que hacer otro, estando de nuevo este tío en el tribunal: lo que hay en juego no es una cosa tonta. Me pusieron un 5, y me siento orgulloso. Primero, por haber señalado al patriarcado, defendido por José Miguel Marinas, que es el sistema tiránico, que primero esclaviza al hombre libre, antes de suprimir a la mujer (Y QUE ES LO QUE ESTE TÍO Y SUS VOCALES SON), y segundo, por haber luchado como el cobarde que guerrea para ser valiente. Volvería a hacer lo mismo, pues no podemos seguir cegados ante un sistema universitario que engendra una dictadura del pensamiento, carbonizando la crítica, persiguiendo a los independientes, y sometiendo, a los emancipados, bajo ideales despóticos. No me suspendieron para evitar el escándalo, pero era lo que querían.

Así, el profe de Filosofía, que en su despacho me declaró: Claro que no nos gusta lo que Freud decía de las mujeres, cambió su semblante en el tribunal. Y al final, me dijo algo, que es para reír media hora: Usted se presenta en este trabajo como el salvador de las mujeres, y eso, es muy machista. ¡Flipo! Ahora bien, debo decir que fue educado, pero lo que dijo fue una gilipollez. Cierto es, que cuando le pedí ayuda sobre Nietzsche me ocultó muchas cosas, pues Freud, bebió casi todo de Nietzsche, pero él, no quiso revelarlo. Es un sabio, te coloca una frase en el parágrafo exacto, pero es un hombre hermético, y todo lo que se desvía hacia lo subjetivo lo considero no-académico. Le falta osadía y sembrar magia en la mente de los alumnos. Al menos, aprendió que bálano es sinónimo de pene: palabra que nunca había escuchado. Todos aprendemos en esta vida. José Miguel Marinas y el profe de psicoanálisis tampoco la escucharon nunca.

El profe de Psicoanálisis, con quien hice un trabajo brutal, con una fiereza absoluta en contra de Freud y a favor de Sándor Ferenczi, en relación, a que Freud, en favor de la burguesía, declaró, que los abusos sexuales contados por niños eran fruto de su fantasía, lo que Ferenczi, se negó a aceptar, y que ello supuso que para mí, Sándor Ferenczi, fuera el salvador de los niños, va y me dice, con algo de amnesia, que mi TFM no es académico. Y este tío me puso un 7,5 en el trabajo sobre Ferenczi, que era una crítica salvaje contra Freud, y encima, me citó en su despacho, pues dijo, que tenía que publicarlo. Me parece incomprensible. Quizás vio en mis palabras lo que él no se atrevía a escribir. Ahora bien, le respeto, lo dijo con una educación de Matrícula de Honor. Eso lo valoro.

Con esto no eclipso a unos profesionales enormes que había en el máster, con un componente humano magnífico. Algunos, con contratos precarios, inclusive. Pero, las personas que ocupan los puestos de poder son el emblema de la DECADENCIA DOCENTE.

Yo sólo pido, por higiene, por construir una España mejor, que a los débiles y a los fracasados de Nietzsche hay que ayudarlos a perecer, como este José Miguel Marinas, pero ello nunca sucederá, porque el SISTEMA, no es que no vaya a caer, es que ni siquiera siente un soplo de aliento amenazador. 

La única verdad es que hay MORRALLA en los puestos de poder de la Complutense, como en los demás sistemas, ¿y qué provoca todo ello? Que hay gente  que se suicida cuando la desahucian, que hay niños en estado de malnutrición, que hay abuelas que pasan hambre para darles un bocado a sus nietos, que hay parados desechados por el Sistema, que el hambre y la desigualdad son un binomio, y consecuencia primigenia, de un sistema universitario decadente, sin libertad de expresión y tiránico, que asienta a los tipos más miserables.

El máster me pareció fascinante, con muchas cosas mediocres y tantas a criticar. Mis compañeros hicieron una reclamación con más de 50 quejas, empezando por decir, que las clases se daban en un aula que se encontraba pared con pared junto a unos servicios; no era raro escuchar a los bramidos de la cadena del váter… Eso sí, mis compañeros, con la salvedad de contadísimas excepciones, nunca criticaban nada, se sometían al Sistema: el miedo lo arrasa todo, y la cultura impuesta en este país es la cultura del miedo.  

Eso sí, debo subrayar que el máster me concedió la oportunidad de conocer a profesores extraordinarios, de una nobleza de corazón, enorme. Un misérrimo no va a eclipsar mi bella experiencia. Mi problema es con el poder, con el poderoso analfabeto, de inteligencia decapitada, maleducado y miserable, que ocupa el lugar del fuerte; mi ira es contra el débil nietzscheano que se sienta en el sillón del fuerte: Mi problema es con José Miguel Marinas.

La revolución que hay que hacer se llama evolución, y el primer axioma a determinar, es la abdicación de los débiles nietzscheanos que ocupan la Alta Jerarquía en la universidad. Ellos, son la Casta Universitaria, que ni da clase, que comete con impunidad absentismo laboral, que insulta, amenaza: es decir, la estirpe patriarcal. ¿Dónde está el Defensor o la Defensora Universitaria? ¿Quién protege a un educando de la autocracia de un Coordinador de Máster? Es España, hay barra libre para todo. Quizás, debería callarme pero no puedo, hemos sobrepasado todos los límites de ignominia. La Complutense no está entre las 100 mejores universidades del mundo, me aventuro a decir, que en mala educación, está entre las 10 primeras. 

Si José Miguel Marinas es un maleducado, y no tiene ni idea de Freud, que pongan a otro coordinador de máster. Por ejemplo, a Carlos Gómez, un hombre educadísimo que ha escrito un libro impresionante sobre Freud, y que sabe, pero de la hostia. Pero, sobre todo, por el componente humano, ya que dará los valores que sí necesita España.

Después de este escrito mis posibilidades de ser profesor de la Complutense habrán sido socarradas, (jajaja), ME LA PELA. Mi sueño es ser profesor de Psicoanálisis y Cine, pero no en España. Ahora bien, si algo haré en mi aula, si me hiciera profesor universitario, cosa improbable pero no imposible, será cultivar la lucha contra lo establecido, promoviendo una cultura de crítica constante contra los pensadores que el Sistema irradia. Si alguien piensa distinto a mí, le diré lo que decía Walter Lippmann: Donde todos piensan igual nadie piensa mucho.

Si alguien presenta una tesis de Nietzsche contra el cristianismo en una universidad católica irían a por él, lo más seguro. Yo presento una tesis contra el patriarcado y la falocracia de Freud, y van a por mí. Porque ellos son el patriarcado, son los figurantes impersonales del androcentrismo, los misioneros del Sistema, colocados en la silla, para promover, que nadie piense ni critique lo establecido. Debemos despertar


El poder universitario está en las manos más villanas, de quienes cobran de un Sistema que debe acallar las voces críticas, y generar un modelo académico, que extienda la esterilidad del pensamiento, enfocando el estudio, sólo en un pensamiento único, que es el que ellos propagan.

Me despido diciendo que escribo esto desde las luminarias del alma. Y me voy con esta frase: “Porque todos los poderosos, maleducados e indecentes, que abusan de autoridad, y ocupan el rango de poder, que debería ser entregado a los entes educados y decentes, hay que ayudarlos a perecer”.

martes, 24 de enero de 2017

¿Es corrupto el español?



¿Es el español corrupto? Yo sólo diré, que mientras escribo este artículo, en una biblioteca, desde mi portátil, sería incapaz, de irme al servicio o a darme un paseo y dejar mi ordenador tranquilamente en la mesa: me lo robarían. Y no a punta de pistola, esto no es Venezuela, pero sí, desaparecería.

Con todo el hachís que entra de Marruecos por Andalucía, y toda la cocaína que llega por el puente Galicia-Portugal, como bien muestra la película de Andrés Luque Pérez Agallas, de 2009, parece asombroso que ningún juez español haya sido seducido por el narcotráfico. ¿Cuántos jueces hay en la cárcel? Es una muy buena pregunta.

Si entramos en el territorio político tendríamos que mencionar un sinfín de casos de corrupción, donde el Partido Popular reina por excelencia, seguido del Partido Socialista, junto con Izquierda Unida y los sindicatos burgueses: UGT y Comisiones Obreras. El político, elegido por el Sistema para dirigir a la sociedad, y quien recibe parte del pastel de la potestad, es aquél que da los permisos a los empresarios gigantes para que trabajen a cambio del famoso cohecho: si te cedo unos terrenos y los hago urbanizables, quiero dinero en sobres de tela de color marrón, y enlutados, en una revista pornográfica de sadomasoquismo, e incluso, además, quiero varios pisos para mí. Lo mismo ocurre si se expropian haciendas cercanas a la playa.

Asimismo, los sindicalistas, como patrón de resistencia, de los pobres y trabajadores más precarios también, reclaman su parte del pastel. Empresarios pivotan la corrupción con la conchabanza de sindicalistas, políticos, policías del Servicio Secreto y jueces. Cada uno cumple su función, tiene su oficio: todo funciona como una perfecta red enmarañada, englobada, en el meollo de una mafia organizada. Todos ellos están emporcados en la misma avaricia, el mismo satanismo; y hay un precepto que es clave: el que se vende entra en el club, y eso no es problema, porque la mayoría ve muy tediosa una vida de sacrificios, ahora bien, la cosa es que el corrupto introducido trabaje con diligencia.

¿Pero tiene la plebe la moral que no poseen sus gobernantes? ¿Cuáles son nuestros principios? Salgo a la calle y veo cómo menosprecian a los mendigos; les escupen a los ojos. Voy a un bar y me quieren cobrar 1,40 euros por un café con leche, en donde escucho cosas como: "no se siente vergüenza por robar, sólo se siente vergüenza, si te pillan robando". Ya se sabe de la tradición española de pasar hambre con tal de presumir de bolso, zapatos o coche, frente al prójimo. La vanidad alimenta nuestra propia ceguera, pero en España, hay miserables que presumen de vasijas de oro mientras hay niños que no tienen para comer.

La cultura dominante española es muy mediterránea, y ello provoca que los conceptos se transvaloren, llegando a considerarse negocio lo que es latrocinio: uno presume de haber estafado al otro, y haber logrado con ello una ascensión dineraria. Por eso, el español se siente orgulloso si logró endosar algo defectuoso a un comprante despistado o, si la comisión ilegal recibida le donó un grano más de poder... En España, el pensamiento general dicta que un señorito o señorita que se juega la vida en el Tercer Mundo es un gilipollas, sin embargo, el ladrón capitalista o comunista que se compra el Ferrari u obtiene la fama es un crack: ésos son los valores que ensalzamos; lo que es contravalor se transforma en valor. Y muchos no quieren robar, pero la codicia les impide llevar una vida normal u honesta.

Si se monta el circo de ver mujeres universitarias o jóvenes sin recursos económicos, que se despojan la ropa por una botella de güisqui, aunque sean pagadas por un local demente, el español medio se ríe. Hay demasiados imbéciles que ven en el fallo o la degradación ajena, una forma de carcajada que les eleva, y son demasiado payasos, para comprender, por qué les hace tanta gracia. Los programas de telebasura lo simbolizan bien, simulan acciones en que hay tías que caen en supuestos descuidos, donde desabrigan un tanga o un sujetador, y entonces, el público de escenario se ríe y el público de casa lo compra, por lo tanto, también se reirá. Además, si un sujeto vil le arranca la ropa a una fémina y se hace con ello apología a la violación, mejor todavía, pues ese sujeto es aclamado con todo el ruido sudorífico por la plebe. Después, ya se buscará la excusa de que ella es en verdad una estríper.

Fíjense ustedes en la telebasura y el cinebasura, ambos están unificados en Torrente, de Santiago Segura, en especial, en las dos últimas películas. ¿Qué modelos de conducta son venerados en España? ¿Qué es lo que la gente consume, y por tanto, compra? Los macarras, los amorales, los asesinos de toda conciencia: la morralla de la peor calaña que es capaz de vender a su madre por una gallina, ésa es la morralla enaltecida. El español medio reclama, e incluso aclama, la imprecación, personificada en el sujeto más miserable, para despojarlo de toda dignidad ante el deleite de su sadismo. 

En España se venera a los chulos de mierda, a los que se imponen con el criterio de la bravuconería y la violencia. Da igual lo que defiendas, si tienes la fuerza, tienes la verdad, y nadie defiende al débil, porque si estás del lado del fuerte, no te partirán la cara, aunque tengas que defender la causa más noble.

El 90% de los empresarios asegura que sin tratos de favor y sin comisiones es imposible hacer negocios en España. La gente, en la calle, cuando subraya que tiene en mente algo de trabajar se le escapa: "Bueno... mi padre está por ahí en tal puesto...". La universidad, por ejemplo, es el gran símbolo de la enorme corrupción: la endogamia de elección en el profesorado sangra a toda decencia. El día que evolucionemos será cuando hayamos echado a la mayoría de los planteles de profesorado universitario.

Por otra parte, la mentalidad española se conduce al pensamiento de que si se hace trampas en un examen, y la cosa sale bien, es un genio. Además, su ideación le lleva a huir si atropelló a alguien inocente, y la gracia de los dioses, le ofrece un día lluvioso. ¿Es valorada la honestidad en España? NO. Es considerada como un cáncer, una rémora que te impide progresar. Hay en nuestra endogamia de ser una deshonestidad manifiesta, que acerada por una liviandad moral y una ausencia de reflexión, que conecta con nuestra genética mediterránea, nos hunde en la corrupción espiritual más rastrera. Nos lleva a la pereza, a la fiesta perenne y al trapicheo.

Nos gusta demasiado la fiesta, y eso, contrae problemas. Bailamos mucho y pensamos muy poco; y encima, estamos dominados por bufones idealistas que si van de graciosos son tachados de guasones, más salados que todas las cosas, así sean los mayores corruptos y hayan vaciado las arcas públicas de todos y todas, hayan dado contratos millonarios a sus familiares o amiguetes, hayan promovido el ecocidio; o hayan perseguido con toda la tiranía intangible, a personas decentes que no quisieron venderse a un sistema corrupto. Así es el español medio. Y es el mismo sujeto meridiano que se ríe del virgen y apremia al violador el que representa la mayoridad.

Nuestro clima atrae a los peores jetas de lo humano. Son ascendidos a los altos tronos de las disertaciones públicas los seres más perdularios, de los que predican la pobreza desde la riqueza, de los que dicen asquear la corrupción y viven de ella, y encima, son vitoreados por una masa politizada que sin partidismo no es nadie, que se ha tragado unos símbolos y por ellos muere. La ignorancia de la niebla, que a ningún camino puentea, salvo al suicidio colectivo, guía al español medio.

Y existe un problema mayor, y es, que los patrones que se remolcan en los medios de comunicación de masas son los más villanos. Se traslada una idea al inconsciente, y es, que siendo noble te pisarán, pero siendo malo, tendrás a las mujeres, al dinero y al poder.

La telebasura lo muestra bien, iluminando la voz de los sujetos más despreciables y maleducados, y por supuesto, analfabetos hasta en el peroné: nuestra cultura de telebasura nos asesina la conciencia y el saber. Somos la cola de Europa en lo geográfico, en lo intelectual y en lo moral. No somos los europeos de Finlandia, donde por clima y facultad de cavilación, personajes de Sálvame no tendrían ni un 0,1 % de audiencia, sin embargo, aquí son dioses, como otrora, lo eran otros de Crónicas Marcianas, y tantos programas del mismo estilo. Lo amarillista, que siempre cabalga con lo criminal, es endiosado en este país: una putada demasiado realista, y enclavada, en lo real. ¿Tenemos desde la televisión española algún modelo moral? Espero sus respuestas, la mía es NO.

En un pub una chica le quitaba la copa a un amigo, y al pillarla, se exculpaba con la desfachatez de una mentirosa que mantiene el tipo, con la caradura en cada palabra; además, su amigo agrega: "bueno, es que buscábamos solidaridad".

Por otro lado, para encontrar habitación debes conocer a un sinfín de corruptos y corruptas endémicas. Morralla que realquila habitaciones sin permiso de la dueña, casas que son un posadero de la Edad Media, algún chiscón de ventana tabicada, y algún mugriento moral que alquila una habitación donde sólo cabe una cama, y después, renta una sala de estudio, aparte. ¿Crees que el camarero que trabaja para el jefe no se lleva la pata de jamón para el caldo de casa o no se las toma a escondidas, y de forma directa, del barril?

Así, en España, la sociedad criminaliza a los morales por ser aburridos, y enaltece a los amorales, por tener los cojones para conquistar y violar lo del otro. En esta nación, si se comete un acto de injusticia la gente se calla, o da la razón al que tiene la fuerza, y la mayoría, lo graba en el móvil como forma de divertimento. La camarera sirve, con el rubor decapitado, la copichuela infecta y adulterada al maltratador de mujeres; el empleado de casa de apuestas engancha con verbos satánicos al ludópata exánime que deja a sus hijos hambrientos en el hogar.

Y aunque me tachen de nihilista, tengo una solución para la corrupción muy sencilla. Si una aristocracia nihilista que amase más el cumplimiento de la ley que el soborno, que se conformase con los churros con chocolate y un televisor mediano, que odiase los yates, viajar por el mundo, los coches, el oro, y los discursos de masas, que sólo exhortan la chulería del madrileño medio xenófobo, entonces, habría un hálito de esperanza. Siempre que se hiciese con el mando un grupo de no-intelectuales, que refugiados en el nihilismo, fueran pirómanos de toda violencia, y tuvieran un carácter antisocial, habría esperanza. Y si además, ese grupo, no se dejase perturbar por la ideología (fuera la que fuera), habría algún principio de salvación.

La medida a tomar sería clara: 30 años de cárcel para todo corrupto, sin reducir ni un día de la misma, ni con buen comportamiento, sólo en el caso de que devolviera más del 50% de lo robado, y mostrase un arrepentimiento verificado por el mejor grupo de psicólogos, criminólogos y psicoanalistas, podría rebajársele algo. Para los asesinos lo tendría claro: cadena perpetua.

Sin castigo, desgraciadamente, no se puede frenar a los delincuentes. Si en España los delincuentes internacionales campan las calles con músicas estridentes, es porque conocen la ley, y saben, que es más indulgente que la francesa, la alemana o la británica. Haz que la ley sea un cachondeo y el suelo público se atiborrará de criminales, es una causa-efecto de Primaria. Ahora, mi planteamiento podría provocar una dictadura encubierta, el humano mediterráneo es así, pero aunque utópica es mi posición, es muy posible. Sin embargo, el Sistema, ese grupo oscuro y todopoderoso tiene demasiada hegemonía: el fútbol, la telebasura, el pornoteatro y el cinebasura hace el resto. Pero, yo trataré de humanizar conciencias, como el mutilado que vocea su dolor en el metro ante oídos de corazón enclaustrado.

La mayoría de los españoles son corruptos, con la diferencia, de que no todos tienen el poder para robar lo que sólo los clanes cercanos al poder político y sindicalista, sí pueden. La cultura ha creado una forma de vida donde para sobrevivir hay que robar, aunque el mayor ladrón es el estado, con su escudo dibujado por cuarteles coercitivos. El mecánico roba al fontanero, el abogado al médico, y éste, a su vez, a la limpiadora, quien roba al arquitecto, quien es robado por el maestro. 

En este sentido, yo te digo que la mayoría de la gente es miserable y mala, por eso debes hacer lo siguiente: luchar por esos detalles que te darán los buenos, que son la minoría, y llevar tu vida con egoísmo, y además, con nihilismo, para purificar todo lo contaminado que irradia el Sistema. Si crees, tan sólo un instante, que el cambio es posible, como las nuevas iniciativas que el Sistema ha cocinado bajo nuevas máscaras e ideas, entonces, querido y querida, estás muerto. Nadie va a cambiar nuestro clima, y nadie va a derribar a esta cultura sádica española: donde para besar la gloria has de ser un impúdico referencial, donde el infantilismo siempre vence, donde la apariencia está por encima del ser en sí, donde la honestidad es pateada al ostracismo, y donde el criminal, es el sujeto siempre ascendido a los cielos.


¿Cuál es el objetivo de la ideología?



Karl Marx ya decía que el nacionalismo es el invento de la burguesía para dividir al proletariado.

Asimismo, un grupo misterioso, con la inteligencia y la frialdad de Hannibal Lecter, ha creado algo de lo que debes estar sometido para ser sujeto social consciente: la ideología. 

Afortunadamente, yo soy nihilista, y por tanto, apolítico. y esto no quiere decir que sea un técnico de nada, ni que mire las cosas desde fuera, esto quiere decir, simplemente, que no me trago un cuento que ha sido creado por los clanes sombríos que gobiernan todo desde la sombra, ésos, que han secuestrado el inconsciente social, con un coeficiente intelectual de 180 y un alma caníbal. Para mí ser oscuro o nihilista no me encierra en ninguna ideología, sólo me hace desvalorizar el mundo circundante pues, todo, es un inmenso montaje. Aunque, quizás, tampoco debería ser nihilista.

Pero la pregunta es: ¿Cuál es el objetivo de la ideología? ¿Y por qué tengo que pertenecer a alguna? 

Sin la ideología los gobernantes del mundo no tendrían el poder para hacer que la gente se matase entre sí. Las ideas deben enfrentarse; deben matarse entre ellas a través de las personas. Por mi ideología se justifica hasta la violencia más atroz y cobarde: así son. La ideología es lo que permite a determinados sujetos trabajar para el sistema genocida, el que se oculta detrás, y con ello, obtener cuantiosas dosis de dinero y de fama. Sin la ideología, no se podría alienar al individuo; ni someterlo, a una serie de dogmas que le domeñan la mente.

La historia nos dice que el sistema asesino del nazismo cayó, pero hubo otro que siguió, el soviético, encabezado por Stalin. Realmente quien apoye a Stalin es proasesino, sádico o ignorante en historia; pero se le admira en grandes círculos de la izquierda. Se sabe mucho de las matanzas de Hitler, masacró a 70 millones de personas, pero de Stalin, y su genocidio psicótico, se habla muy poco. Y el georgiano mató más que Hitler, por ejecución directa o hambre.

Harían falta decenas de documentales para explicar todo su sistema homicida de un terror inmedible, destacando, las 7 millones de personas asesinadas por hambruna en Ucrania, entre 1932 y 1933; en sólo un año: la mitad, niños. Los ucranianos lo llamaron Holodomor: exterminación por hambre. Llegaron a enterrar a la gente viva, en algunos casos. Les arrebataron hasta la última migaja de trigo y Stalin colocó a su policía secreta en las fronteras para evitar su huida.

Todo ello, sin olvidar las purgas políticas, con casi 3 millones de muertos a lo largo de toda la década de los años 30. Además, debemos comentar al Gulag torturador, que dejó decenas de millones de muertos, por frío, inanición o ejecución, donde se esclavizó a otras decenas de millones, con el trabajo más inhumano, y se violaba a las mujeres, todas ellas repartidas por los militares de alto rango. La gente desaparecía de sus casas por obra de la policía secreta, y nunca regresaba; los campesinos llegaban hambrientos a las ciudades y morían como ratas en la acera: 9 millones de personas morirían de inanición por el terror estalinista.

Stalin era un tipo que en 1934 hizo un congreso con 1.200 delegados venerándole, y entre el gulag y la pena de muerte, se quitó de en medio a 1108 entes. Como bien me recalcó una amiga rusa: "Stalin fue un Hitler contra su propia gente". Todo aquél que fuera contrario al régimen, o era asesinado, o llevado a los campos de concentración, y muchas veces, incluso, sin haber hecho nada, siendo inocente de toda acusación. Stalin dijo que la gratitud era una enfermedad de los perros, cuando contestó a un compañero de régimen que había custodiado su vida durante 20 años, y al que asesinó fríamente. Además, dijo que matar a un hombre era un asesinato pero a 1 millón una estadística. Stalin mandó asesinar a niños-vagabundos, que huérfanos, estaban tirados por las calles de las ciudades, sobre todo en Moscú, siempre que tuvieran la edad mínima de 12 años. Desgraciadamente, sólo los asesinos escriben la historia.

El sistema de entonces alimentó la sevicia más infrahumana para aterrar, y todo conducido desde una ideología u otra. El nazismo masacró, desde una ideología de raza superior inventada, a 6 millones de judíos, quienes después, servirían la muerte a los palestinos. El ciclo nunca se detiene, nadie puede tener principios.

De este modo, la ideología nazi y la soviética, promovida por Hitler y Stalin, son la misma basura, y es increíble, que esas posiciones siguen teniendo vigencia hoy. En 1939, el Pacto Ribbentrop-Mólotov significó la unión entre Stalin y Hitler, quienes se repartieron por la mitad a la invadida Polonia, incoando un régimen de terror, desde dos ángulos distintos, pero con el mismo componente sádico.

La ideología que uno cree portar en su cabeza sólo le somete a un credo que ha sido inventado por un psicópata que se ha hecho rico matando y robando con la creación de la misma, instrumento capital, para dirimir a la gente de un pueblo para que se odie y se mate. "Yo soy antifascista", dice un sujeto en un bar, ¿y por qué? Si antifascista quiere decir que no tienes personalidad propia y que has de negar el discurso del otro, pues no tienes uno propio,y eso te hace ser persona social, entonces, sólo eres la negación que hay en el yo ajeno, e implícitamente, atezas tu discurso propio. ¿Quién te convierte en antifascista? ¿Quién te lleva a esa trinchera? ¿Ser antifascista te hace ser tolerante o te conduce a la agresión de lo que consideras fascista? ¿Agredir no sería fascismo o te escudas en el derecho de agresión contra lo que crees inhumano bajo un pensamiento que te han inducido? A esa trinchera sólo te lleva el sistema, el que gobierna en la sombra, el que creó la ideología. Tú no eres más que un borrego a su servicio.

¿Se imaginan una España donde la gente saliera a quemar todos los símbolos de ideología? Entonces... ¿cómo podría dominarnos el sistema? Lo tendrían muy jodido. El sistema tiene claro que todo el mundo ha de tener ideología, y si no la tienes, entonces eres un marginado social, un psicótico, un nihilista: es decir, basura humanoide. Pero si la gente venciera su mácula interior, la inoculada por el sistema regicida, y saliese a la calle a decir: !Adiós ideología!, el sistema temblaría. Pero encima, algunos pobres de la debilidad y el escaso trabajo de inconsciente, verborrea que no somos nadie sin ideología: quizás sea la frase del que vive por y para el sistema, pero no, es de alguien a quien le han hecho tragar esa sentencia desde la infancia.

En España hay grupos de extrema derecha y de extrema izquierda, curiosamente, formados en las zonas más indigentes de la urbe. Ve a un barrio rico y verás como no hay ningún extremista psicópata, porque lo que quieren es que la gente más pobre se mate entre sí y, sobre todo, no se agrupe para exigir derechos a las clases medias y altas. ¿Y para qué esa ideología? ¿Para dar palizas a inocentes?, o ¿para exorar justicia social bajo siglas que trabajan para el sistema y cobran del mismo?

Nietzsche, en su crítica contra el idealismo trató de salvar a la humanidad de la catástrofe. Señaló a la perfección como el anarquista era un decadente. Rubricó, como la ideología era fruto del sentimiento de venganza y del resentimiento; definió como los ideólogos eran como los cristianos, pero desde otra lectura cognitiva. Y nadie le hizo caso.

En España y Europa, algunos y algunas, están muy pendientes de la ideología. Creen que ahí está la clave, sin saber, que ese símbolo o dogma es el que les esclaviza. Los dueños del mundo no tienen ideología, sólo conocen de fuerza y poder. Ahora bien, los pastores de la ideología mediáticos, es decir: periodistas, políticos, jueces y catedráticos reconocidos en los medios de masas, sí necesitan a la ideología, porque predicando la misma, se suben a la cúspide de lo social, al trabajar para el sistema asesino que maquina desde la caverna, y así, consiguen el Alto Poder, la fama para hilar y deshilar al vestido de la potestad; y por supuesto, el dinero y el estatus social anhelado. 

El Sistema cede a estos bufones, débiles nietzscheanos: entes frágiles y corruptos que ocupan la posición de los fuertes (los nobles y los decentes que no se venden al sistema, predicando sin ideología) para apoderarse de la mayor parte del pastel que les adjudica el Sistema, con la única misión de disuadir el imaginario colectivo. Y estos débiles nietzscheanos, que imperan en la cultura dominante, y gobiernan todo el círculo mediático desde su voz, son los que encarcelan o destierran a los fuertes nietzscheanos, que en su no-ideología, tratan de liberar al ser humano, y como recompensa, son orinados y etiquetados como despojo.

No eres un ideólogo sino un humano. Libérate de esos bufones que te quieren a su servicio, que te desprecian y que te quieren secuestrado bajo símbolos que sólo dictaminan un terreno ilusorio, prefabricado, para inmovilizar tu mente, en el interior de un conflicto dibujado por el Sistema, al tiempo que, otros y otras, ascienden a esa cúspide que el Sistema concede al que lucha para su causa.

Ni republicano, ni franquista; tú eres, o rico, o pobre. Asesinar al ideólogo que la cultura trata de imponerte para ser una oveja más, es un objetivo capital, que se aloja en tu inconsciente, y que es directamente proporcional, con las expectativas de libertad y de pensamiento libre que pretendas alcanzar.

Ni una cuchara de tiempo perderemos en esos ideólogos que hablan de la izquierda, la retribución equitativa de los bienes, los pobres y los necesitados, con el único de fin de hacerse famosos, poderosos y ricos, con esas causas que desprecian y que falsean. Y tampoco perderemos decibelios de tiempo, en esos que dicen proteger la libertad, con austeridad e inversiones privadas que ocultan beneficios particulares, y que ensalzan patriotismo, en el mismo segundo en el que venden su nación al extranjero. Yo sí malgastaré mi vida en luchar para desarticular a ese Sistema que gobierna en la clandestinidad, y que porta la ideología, para desdeñar al individuo en un conflicto ilusorio.

viernes, 20 de enero de 2017

El amor sólo es una derivación de la pulsión sexual

Imagen cedida por la actriz Tatyana Suñé,


Antes que Nietzsche, Ludwig Feuerbach, ya notificó la muerte de Dios, y con ella se intentó municionar contra la idea de un padre patriarcal divino que nos protege, y nos dará guarida, cuando hayamos perecido. El designio de Dios es una invención del hombre incapacitado para enfrentarse al dolor, la enfermedad y la muerte. El hombre inventó a su Dios, como ente suprahumano que ampara, vigila y dará vida eterna tras la sepultura: fantasía de hombres.
Ahora bien, en verdad, no es la idea de Dios la que inventamos sino la idea del amor en sí. Todo nuestro mundo interior y exterior está mallado por esa idea falsaria que une nuestras vidas en colectividad: el amor. El amor, de valor intangible y fantasmal penetra en nuestros pensamientos como la única certeza de nuestra existencia. Sin el amor el ser humano no podría vivir, no podría ser humano, no podría zanquear por la vereda, nutrir su organismo o apreciar auroras. Y no por ello, no porque no seamos capaces de vivir sin él quiere decir que sea cierto.
Nietzsche, en Aurora, expresa:

"Éste está vacío, y querría estar lleno; aquél está rebosando, y querría vaciarse; ambos se sienten impulsados a buscar un individuo que les ayude a realizar su fin. Este fenómeno, interpretado en un sentido superior, lleva en ambos casos el mismo nombre: "Amor". ¿Cómo? ¿Será el amor algo desprovisto de egoísmo?"


La mentira ha prohijado a una bastarda llamada fábula que serpea por nuestras vidas en cada acción, cada palabra intercambiada, cada aliento mutualizado. Y en todas esas situaciones, se aviva la idea del amor, como veracidad universal suprema que reside en el corazón de todos los seres humanos, donde aquéllos que sienten odio es porque han carbonizado el amor, reflejando la praxis, de que el odio es un amor chamuscado, producto de un dolor, a veces, inexpresable.
El amor es una fijación neurótica en el otro, quien tiene que donarnos con su mirada y dedicación, la verdad metafísica que alberga la pureza de nuestras entrañas. El amor es el hilo de saliva enmascarado en aliento que nos une al otro humano, pero… ¿es algo que parte de lo real o de lo imaginario?
La industria del cine, la publicidad, la televisión e Internet, junto al sistema político y judicial, ha promovido el amor como elemento unificador, como valor superlativo que rige al único motor de nuestras vidas. La frase típica: Vivimos para amar. Con el concepto de amor un partido político gana unas elecciones, se conquista a una chica para una noche, se logra un trabajo, se vive de la chequera materna, se cree en un Dios o en una iglesia, se tiene fe en una ideología, se tranquiliza nuestra mente en el vacío, se abriga a la desesperación en la frialdad de la soledumbre. El amor es un potenciómetro enrojecido por el ingente voltaje.
El amor se inicia en nuestra madre, quien nos da la vida y parece vivir sólo para nosotros, pero dicha reflexión es quimérica, nuestra madre no nos ama sino que se afianza en un estado de posesión infernal cuando salimos de su cuerpo, y cree que esa nueva materia corpórea, nosotros, somos parte de sus entrañas, por lo tanto, no nos ama sino que siente una tenencia enfermiza por nuestro cuerpo, ella enjuicia, que nosotros no somos un ente independiente, sino parte de ella, de ahí, su obsesión desvirtuada en amor.
El amor se ramifica en distintas estructuras: familia, sistema educativo, sociedad, amigos y parejas sentimentales. Para mí, en todo ellos es artificioso. El amor siempre mantiene una lazada de interés. Sin interés no hay amor. Hay quienes ven una película romántica y lloran, y después ven mutilados en el metro y les importan una puta mierda.
Pero si hay un tipo de amor falsario, el más impostor de todos, es el amor de pareja. Ese amor no es más que una derivación de la pulsión sexual; sin pulsión sexual no hay amor. Cuando vemos las escenas de largometraje con una música extradiegética nostálgica, donde dos seres humanos que entrecruzan sus dedos y clavetean sus pupilas elucidan, explicita o implícitamente, que allí hay amor, lo que se esconde en el espectro del aliento sin nombre es que lo que se está produciendo en esa escena es la ejecución de una pulsión sexual entre dos sujetos. Sin atracción sexual no hay amor, lo siento pero es así. La pujanza sexual que se vierte en nuestros sentidos, declara, si hay gravitación sexual o no, y en caso de que la haya, entonces, podrá consumarse eso que vulgarmente se llama amor.
Cuando un ser testifica su amor y es rechazado es porque la otra persona no siente nada en lo sexual hacia ese enamorado. La relaciones se diluyen porque la atracción sexual se desvanece, y si hay relatos de amor que permanecen son por otras circunstancias, tales como: la creación de un núcleo familiar, la necesidad de compañía, el miedo a la soledad, el deseo de permanecer con alguien, la desidia espiritual, el miedo a llevar una vida salvaje que cercene a la comodidad vital de tu narratología interior… etc.

Nietzsche, en Aurora, nos testifica acerca del amor:


"Los hombres hablan del amor con tanto énfasis y tal adoración porque nunca han tropezado con mucha cantidad de él y no han podido hartarse jamás de este manjar; así es como ha llegado a convertirse para ellos en ambrosía, en un manjar divino. Si un poeta quisiera presentar realizada la utopía del amor universal de los hombres, tendría que describir un estado tan atroz y ridículo como jamás se vio en el mundo; cada uno se vería acosado e importunado, no por un solo amigo, como sucede ahora, sino por millares, por todo el mundo, gracias a esa inclinación irresistible, que sería entonces tan maldecida e insultada como el egoísmo por la humanidad antigua. Los poetas de esta nueva, si les dejaba tiempo para componer sus obras, no harían más que soñar con aquel pasado dichoso sin amor, con el divino egoísmo, con la soledad que antaño era posible en la tierra, con la tranquilidad del estado de antipatía, de odio, de desprecio y todos los nombres que puedan darse a la infamia, de la animalidad en que vivimos".
Dios ha muerto dijo Feuerbach antes que Nietzsche. Ambos querían asesinar la idealización que ello representaba, y evitar la flagelación fisiológica del humano en el mundo real por la ilusión de un mundo aparente e inexistente. Pero el problema no era Dios, sino el amor, ese germen inventado por un sistema de conciencia impuesto, que nos unía y nos une a él. Un amor prefabricado que nos une también entre congéneres en nuestro hoy. El amor es el nudo de energía libidinal más potente. Sirve para tener amarrados a toda una humanidad. Los que gobiernan el mundo en la cripta son depredadores sexuales que no sienten amor por nadie, y ellos, son los que han ingeniado el concepto.
Para mí, el amor no ha muerto, porque nunca existió, es una quimera; la putada es que sin él, el 90% de los humanos o humanoides, no podría vivir. Sin amor nadie es capaz de tejer nada ni de moverse hacia algo, sea lo que sea. Pero yo os diré que la aceptación del amor como derivación de la pulsión sexual es la base de todo nihilismo liberador. Las fabulas no son necesarias ni para vivir, ni para soportar la vida; si la vida es insoportable aprenda usted de su crudeza, de su vacío, de su angustia. La persona suprahumana, que ha vencido a la mentira que le cohesiona a este vil mundo gracias a las razones nihilistas y espirituales, ya sea virgen o libidinosa (ninfómano o ninfómana), no debe estar sujeto a patrañas que sólo le atontan.
Aquél y aquélla que llora por amor,  y vive como un estropajo o se suicida por desamor, que se flagela o se atormenta al no sentir el hechizo embustero del enamoramiento, carece de la voluntad para aceptar la verdad: EL AMOR NO EXISTE, ES UNA PURA DERIVACIÓN DE LA PULSIÓN SEXUAL. Lo siento, pero sin atracción de lo sexual no hay amor.
Me gusta, la amo, estoy enamorado… por supuesto, y le quiero meter un pollazo de la hostia… Sin ese pollazo, no hay amor: lo primigenio funda a lo secundario. La pulsión sexual es el epicentro de todo, la cosa en sí; sin esa pulsión, no se puede relatar ningún amor, y por tanto, sentirlo.