miércoles, 1 de febrero de 2017

Facultad de Filosofía de la Complutense: La decadencia del poderoso de la Casta Universitaria

Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid. La sede de la Casta Universitaria que hay que ayudar a perecer.



Como andariego de la vida decidí aterrizar en la Complutense para hacer un máster, el de Psicoanálisis y Teoría de la Cultura: 3.600 pavos. Se imparte en la facultad de Filosofía, aunque es muy polifacético pues, se dan asignaturas en distintas facultades; lo que es algo muy positivo, para corroborar, los distintos enfoques y las distintas personas que trabajan en cada sección. Elegí la Complu porque es pública, y el ambiente, es una mixtura soberbia, de pensamientos, razas, géneros…

Lamentablemente, de lo que voy a hablar es de la decadencia más absoluta, que por desgracia, gobierna el sistema universitario, y que va, unida, al sistema en general, que manda en esta nación. Y hablaré, no desde el semblante de la víctima, sino, desde el rostro del atacante. Merece la pena leerlo, sobre todo, si algún sujeto de poder, de la Complutense, te persiguió con injusticia. Se debería crear una disidencia independiente contra todos los abusadores de poder. Como me dijo un bibliotecario, muy amigo mío: Hace 20 años había libertad de expresión en la universidad, ahora, está todo muerto.

Asimismo, hay un problema en España, ¡qué coño!, más bien, hay montones, pero el epicentro de nuestra calamidad viviente es que nuestra nación está regida por los débiles nietzscheanos, así de simple. Es decir, las personas con posición de poder que abusan del mismo, y ejercen una fuerza autocrática para amedrentar a los que tienen abajo. El débil, en Nietzsche, es el que posee la voz suprema del fuerte, que es, el decente, el educado, el que tiene personalidad; el sabio que jamás así se considera. Es el débil nietzscheano el que manda sin capacidad para mandar, el que protege unos intereses desde la impersonalidad y la bravuconería. Y ése, es el que hay que ayudar a desaparecer, tal y como explica el filósofo alemán.

A este respecto, yo presenté mi TFM, La victoria del patriarcado: La decadencia de España visualizada en la apología a la sevicia sexual del cine de Almodóvar bajo el dogma machista freudiano, para detallar, la falocracia en el pensamiento de Freud y su plasmación en el cine de Pedro Almodóvar. Un trabajo sustentado en los gritos de muchos profesionales que critican la falocracia de Sigmund Freud, desde el complejo de Edipo, y  que se escenifica en el cine de Almodóvar, tal y como explico en mi trabajo. Una tarea que pude realizar gracias a una profesora maravillosa que me tutorizó, y que se atrevió a ello, al ser una doctora independiente.

Así, cuando llegó la hora de la defensa, tres personas me esperaban. Por respeto no desvelaré el nombre de los vocales, (uno era de Filosofía, y el otro de Psicoanálisis), pero sí, mencionaré al presidente del tribunal, coordinador del máster, un tal José Miguel Marinas, del que hablaré con calma; representante del débil nietzscheano. Los tres no tenían ni puta idea de cine, y mi trabajo era sobre ello. ¿Por qué no hubo nadie especialista en cine para criticar el trabajo de un educando que realiza una tesis sobre cinematografía? Porque nosotros somos números que amasan con toda la indolencia posible. Es así de triste.

Este José Miguel Marinas, de la Casta Universitaria: un burgués de la condición intelectual y humana más misérrima, me interrumpió en montones de ocasiones mientras exponía mi trabajo. Es el tipejo más maleducado que he conocido en un aula universitaria. En cualquier país decente no ocuparía ese rango, en España, donde reina la gentuza, es normal que ocupe el puesto que ocupa.

Asimismo, cuando llegó su turno dijo que mi trabajo era un panfleto: Ése es el nivel de educación de un coordinador de un máster en la Complutense, ¡fíjense ustedes! Y con ese insulto, sumado a sus continuas interrupciones, lejos de levantarme e irme, de proferir insultos, o de soltarle un puñetazo, aunque tenga 70 años, me quedé en mi sitio. Porque el educado es aquél que permanece con educación frente a un maleducado. 

¿Cómo es posible que un sujeto ominoso, grosero, malcriado y con ese nivel de mala educación pueda ser coordinador de un máster? ¡Y encima de psicoanálisis! Una ciencia que se supone que sirve para ayudar a la gente, ¡increíble! Pero, ¿Por qué? Pues PORQUE es la Complutense. Allí, los tipos más execrables de la sociedad ocupan los rangos de poder. Y con ese sistema universitario podemos entender cómo va el sistema social. Después, gritando en todo momento, como el maleducado que es, levantó mi trabajo y dijo con la chulería del inculto: Bastante tengo con aprobar esto: ESO, es una amenaza, en España, en China, en el Polo Norte, en Mozambique y en Brasil.

Pero, vamos a suponer que sí, que es un panfleto. En ese caso, un maestro debe educar y orientar a su alumno, haciéndole ver que se ha equivocado, que debe expresarse con otras maneras; eso  es lo que sucede en un país decente, no en España: por eso la Complutense es una universidad mala. En España, te ponen a un payaso que te insulta, y lo hace, porque su yo blasfemo es lo que le coloca en el sillón. ¿Cómo llegó este Marinas a ser profesor? Sería bueno de investigar, y no sólo a él, sino a todos y cada uno de los catedráticos, para dilucidar, si la meritocracia es lo que les hace ser catedráticos. Yo tengo muchas dudas al respecto.

Como decía Nietzsche en el Anticristo, los débiles y los fracasados deben perecer, y se les ha de ayudar a perecer; sin lugar a dudas. Un sistema que pone el sillón a maleducados semejantes, como este José Miguel Marinas, está abocado a la degeneración más absoluta: ¿Y qué sucede en España? Pues esto sucede: la degeneración más asquerosa desde una universidad pútrida que da el poder a los seres más detestables.

Así, el sujeto José Miguel Marinas es la simbolización de la decadencia. Me dio clase, bueno, ¡eso es un decir! Fui su alumno en Ética, Política y Psicoanálisis, una asignatura del segundo cuatrimestre, y sólo puedo definirlo como decadente: se pasaba 3 HORAS sentado en la silla sin levantarse, leyendo un proyector de textos suyos, que son ilegibles, porque este tío no sabe poner las comas, ni los signos de puntuación: no te enteras de nada de lo que dice. Además, por si fuera poco, de las 4 clases que le competían, en una no apareció, y en otra, la terminó a la mitad de la misma porque había venido no sé quién a verle. ¿Es ésa la noción de la ética del trabajo? ¿Y por qué lo hace? Porque puede, porque sabe que tiene un puesto vitalicio que no se lo puede quitar NI DIOS. Ésta es la basura que ocupa puestos de poder en la universidad española.

En este sentido, lo público genera a sujetos de moralidad descepada, que aprovechándose de su situación privilegiada, deciden dar una clase obscena, y encima, ausentarse de la misma, o ni tan siquiera, aparecer. Leer algo de este tío, José Miguel Marinas, era emético, ya me lo comunicaron hasta 7 compañeros del máster. Pero como puede un tío ser coordinador de máster si  no se le entiende nada de lo que escribe. Es más, cuando hice la defensa, se puso MUY NERVIOSO a la hora de ubicar los textos de Freud en sus correspondientes obras. ¡NO TIENE NI IDEA DE FREUD! Sabe algo de Lacan, pero de Freud, ni idea. O sea, que para remache es un indigente intelectual, ¡y encima es el coordinador! Me cago en el pan que parió a panete.

Cuando quise explicar mi teoría, este sinvergüenza, me dijo: ¡Usted no tiene ninguna hipótesis! Es evidente que cercenan toda posibilidad de teoría libre, causa cardinal, para mutilar al pensamiento autónomo. Es una puta vergüenza. Como si la falocracia en Freud, llevada a algunas películas de Almodóvar, fuese una cosa egregia, psicótica o enfermiza. Claro, ellos saben bien al Sistema que defienden porque son el patriarcado. El TFM era duro, lo reconozco, pero era académico, estaba completamente refutado. Y aunque no lo estuviera, nadie merece un insulto, y menos, cuando se juega un TFM, y 1.080 euros, que supone el coste de volver a pagarlo.

El TFM en este máster es de 15 créditos, de suspenderlo habría tenido que pagar 1.080 euros, además, de haber tenido que hacer otro, estando de nuevo este tío en el tribunal: lo que hay en juego no es una cosa tonta. Me pusieron un 5, y me siento orgulloso. Primero, por haber señalado al patriarcado, defendido por José Miguel Marinas, que es el sistema tiránico, que primero esclaviza al hombre libre, antes de suprimir a la mujer (Y QUE ES LO QUE ESTE TÍO Y SUS VOCALES SON), y segundo, por haber luchado como el cobarde que guerrea para ser valiente. Volvería a hacer lo mismo, pues no podemos seguir cegados ante un sistema universitario que engendra una dictadura del pensamiento, carbonizando la crítica, persiguiendo a los independientes, y sometiendo, a los emancipados, bajo ideales despóticos. No me suspendieron para evitar el escándalo, pero era lo que querían.

Así, el profe de Filosofía, que en su despacho me declaró: Claro que no nos gusta lo que Freud decía de las mujeres, cambió su semblante en el tribunal. Y al final, me dijo algo, que es para reír media hora: Usted se presenta en este trabajo como el salvador de las mujeres, y eso, es muy machista. ¡Flipo! Ahora bien, debo decir que fue educado, pero lo que dijo fue una gilipollez. Cierto es, que cuando le pedí ayuda sobre Nietzsche me ocultó muchas cosas, pues Freud, bebió casi todo de Nietzsche, pero él, no quiso revelarlo. Es un sabio, te coloca una frase en el parágrafo exacto, pero es un hombre hermético, y todo lo que se desvía hacia lo subjetivo lo considero no-académico. Le falta osadía y sembrar magia en la mente de los alumnos. Al menos, aprendió que bálano es sinónimo de pene: palabra que nunca había escuchado. Todos aprendemos en esta vida. José Miguel Marinas y el profe de psicoanálisis tampoco la escucharon nunca.

El profe de Psicoanálisis, con quien hice un trabajo brutal, con una fiereza absoluta en contra de Freud y a favor de Sándor Ferenczi, en relación, a que Freud, en favor de la burguesía, declaró, que los abusos sexuales contados por niños eran fruto de su fantasía, lo que Ferenczi, se negó a aceptar, y que ello supuso que para mí, Sándor Ferenczi, fuera el salvador de los niños, va y me dice, con algo de amnesia, que mi TFM no es académico. Y este tío me puso un 7,5 en el trabajo sobre Ferenczi, que era una crítica salvaje contra Freud, y encima, me citó en su despacho, pues dijo, que tenía que publicarlo. Me parece incomprensible. Quizás vio en mis palabras lo que él no se atrevía a escribir. Ahora bien, le respeto, lo dijo con una educación de Matrícula de Honor. Eso lo valoro.

Con esto no eclipso a unos profesionales enormes que había en el máster, con un componente humano magnífico. Algunos, con contratos precarios, inclusive. Pero, las personas que ocupan los puestos de poder son el emblema de la DECADENCIA DOCENTE.

Yo sólo pido, por higiene, por construir una España mejor, que a los débiles y a los fracasados de Nietzsche hay que ayudarlos a perecer, como este José Miguel Marinas, pero ello nunca sucederá, porque el SISTEMA, no es que no vaya a caer, es que ni siquiera siente un soplo de aliento amenazador. 

La única verdad es que hay MORRALLA en los puestos de poder de la Complutense, como en los demás sistemas, ¿y qué provoca todo ello? Que hay gente  que se suicida cuando la desahucian, que hay niños en estado de malnutrición, que hay abuelas que pasan hambre para darles un bocado a sus nietos, que hay parados desechados por el Sistema, que el hambre y la desigualdad son un binomio, y consecuencia primigenia, de un sistema universitario decadente, sin libertad de expresión y tiránico, que asienta a los tipos más miserables.

El máster me pareció fascinante, con muchas cosas mediocres y tantas a criticar. Mis compañeros hicieron una reclamación con más de 50 quejas, empezando por decir, que las clases se daban en un aula que se encontraba pared con pared junto a unos servicios; no era raro escuchar a los bramidos de la cadena del váter… Eso sí, mis compañeros, con la salvedad de contadísimas excepciones, nunca criticaban nada, se sometían al Sistema: el miedo lo arrasa todo, y la cultura impuesta en este país es la cultura del miedo.  

Eso sí, debo subrayar que el máster me concedió la oportunidad de conocer a profesores extraordinarios, de una nobleza de corazón, enorme. Un misérrimo no va a eclipsar mi bella experiencia. Mi problema es con el poder, con el poderoso analfabeto, de inteligencia decapitada, maleducado y miserable, que ocupa el lugar del fuerte; mi ira es contra el débil nietzscheano que se sienta en el sillón del fuerte: Mi problema es con José Miguel Marinas.

La revolución que hay que hacer se llama evolución, y el primer axioma a determinar, es la abdicación de los débiles nietzscheanos que ocupan la Alta Jerarquía en la universidad. Ellos, son la Casta Universitaria, que ni da clase, que comete con impunidad absentismo laboral, que insulta, amenaza: es decir, la estirpe patriarcal. ¿Dónde está el Defensor o la Defensora Universitaria? ¿Quién protege a un educando de la autocracia de un Coordinador de Máster? Es España, hay barra libre para todo. Quizás, debería callarme pero no puedo, hemos sobrepasado todos los límites de ignominia. La Complutense no está entre las 100 mejores universidades del mundo, me aventuro a decir, que en mala educación, está entre las 10 primeras. 

Si José Miguel Marinas es un maleducado, y no tiene ni idea de Freud, que pongan a otro coordinador de máster. Por ejemplo, a Carlos Gómez, un hombre educadísimo que ha escrito un libro impresionante sobre Freud, y que sabe, pero de la hostia. Pero, sobre todo, por el componente humano, ya que dará los valores que sí necesita España.

Después de este escrito mis posibilidades de ser profesor de la Complutense habrán sido socarradas, (jajaja), ME LA PELA. Mi sueño es ser profesor de Psicoanálisis y Cine, pero no en España. Ahora bien, si algo haré en mi aula, si me hiciera profesor universitario, cosa improbable pero no imposible, será cultivar la lucha contra lo establecido, promoviendo una cultura de crítica constante contra los pensadores que el Sistema irradia. Si alguien piensa distinto a mí, le diré lo que decía Walter Lippmann: Donde todos piensan igual nadie piensa mucho.

Si alguien presenta una tesis de Nietzsche contra el cristianismo en una universidad católica irían a por él, lo más seguro. Yo presento una tesis contra el patriarcado y la falocracia de Freud, y van a por mí. Porque ellos son el patriarcado, son los figurantes impersonales del androcentrismo, los misioneros del Sistema, colocados en la silla, para promover, que nadie piense ni critique lo establecido. Debemos despertar


El poder universitario está en las manos más villanas, de quienes cobran de un Sistema que debe acallar las voces críticas, y generar un modelo académico, que extienda la esterilidad del pensamiento, enfocando el estudio, sólo en un pensamiento único, que es el que ellos propagan.

Me despido diciendo que escribo esto desde las luminarias del alma. Y me voy con esta frase: “Porque todos los poderosos, maleducados e indecentes, que abusan de autoridad, y ocupan el rango de poder, que debería ser entregado a los entes educados y decentes, hay que ayudarlos a perecer”.

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