El problema universitario es la politización. El mapa de abajo, de cariz histórico, es bastante significativo.
Polonia en 1939. Una nación repartida por la Alemania nazi de Hitler y la Unión Soviética de Stalin: dos genocidas sin escrúpulos. Metáfora de lo que hoy sucede en la universidad española, para nuestra desgracia.
Existe un grave problema en nuestras universidades y es que los ideólogos lo han politizado todo. Y cuando hablo de política, también hablo de religión.
Es curioso pero la cantidad de profesores de las universidades privadas se ha duplicado en los últimos 20 años: la universidad en un negocio. Se reparten títulos académicos como periódicos gratuitos a las puertas del metro, y ello, ha provocado, que un título universitario, a día de hoy, valga una puta mierda. Ahora, muchos quieren estudiar Filosofía o Ciencias Políticas, Periodismo, Bellas Artes, Historia o Geografía, ¿y para qué? Lo que no cuentan en las bienvenidas es que esas carreras tienen un 80% de paro, donde sólo se coloca el semidiós o el enchufado: el segundo más que el primero.
Pero bueno, el problema que nos atañe hoy es la politización que hay en la universidad. Es algo penoso. En una universidad católica se contrata, evidentemente, al que es adepto al régimen religioso concreto. Si eres el sobrino de un arzobispo, o estás en tal asociación, donde para entrar debes tener como 7 hermanos, seguro que tienes más posibilidades de que te fichen. Sin padrino no hay bautizo, y sin bautizo, no eres hijo de Dios, sino criatura del Altísimo.
En las universidades públicas todo está dividido en derecha e izquierda, pero la religión, también está presente; personas que militan en organizaciones católicas de alto rango tienen muchas opciones para ser profesor universitario en la pública.
La universidad pública se divide en dos partes, como la Polonia de 1939: a un lado, está la unión católica-nacional, de origen derechista, la ya implantada en el franquismo; y en la otra acera, está la izquierda, que bien puede ser anarquista, comunista, socialista; o lo que se quiera. Las lazadas consanguíneas, así como el pertenecer a una progenie adinerada, te engancha, directamente, a la posibilidad de ser catedrático, pero siempre, tendrás que elegir entre uno de los dos bandos: o eres de derechas o eres de izquierdas, aunque todo es pura fachada, una simple apariencia.
Un catedrático de izquierdas o de derechas adoctrina, miserablemente, al educando, pero bueno, ya hay asociaciones que se encargan de ello, con el único fin de segar el pensamiento libre, algo que haría tambalear al Sistema. La universidad es un fango execrable que germina a los mayores borregos de la sociedad. Es una fábrica de memos supinos y pusilánimes sin capacidad de crítica.
Así, hay algo de lo que están de acuerdo los catedráticos estalinistas y los nazis, y es, que aunque se predique la justicia social, desde la moral cristiana, o desde la solidaridad comunista, su sueldo jamás debe bajar, ni un mililitro, aunque ello sirva para alimentar al niño hambriento español o al discapacitado mental o físico que no tiene ayudas. Su dinero está por encima de todo, y sus privilegios no deben ser reducidos ni una décima: en ese barco reman juntos. Total, la ideología es un fenómeno inventado, un montón de símbolos que secuestran la inteligencia de la plebe para que se asesine entre ella en vez de tratar de ir a por los poderosos.
La politización es el cáncer de la decadencia, es la depravación de un Sistema pútrido que hay que ayudar morir, es lo que fecunda que un profesor mediocre y partidista sea colocado como catedrático, sólo por su pertenencia al clan cristiano-anarquista, mientras el más talentoso de todos, es desechado a la rinconera donde fenecen las cucarachas sin nombre.
El idealismo es el enemigo a combatir porque destruye la vida, decrece nuestro crecimiento espiritual y sitúa a las personas más vulgares en puestos de poder que podrían ser ocupados por sabios que libertarían nuestra mente. Si la politización muere, los estalinistas y nazis tienen que irse de la universidad, y por tanto, el Sistema ya no podría encerrarnos en el conflicto de ideas, que ellos confeccionan en la sombra, precisamente, para esclavizarnos en una guerra ficticia que disuade a la auténtica guerra a lidiar.
¿Hacemos una investigación para descubrir cómo los profesores universitarios han llegado a ser catedráticos? ¿Dónde están los inspectores de educación? ¿Por qué no se investiga? Porque no interesa. Sin ese partidismo no pueden provocar la escisión del aparato psíquico colectivo.
¿Y qué hará el educando? Muy fácil: Todo alumno oficial, sumergido en una nota, experimentará un rechazo notable a la crítica, y al pensamiento libre y contrario al régimen, directamente proporcional, a la búsqueda de la cuantía de dicha nota, y los posibles nepotismos futuros.
Yo he estado en muchas clases, algunas, con más de 130 personas, y era la única voz detractora. La gente en un aula, o muestra pleitesía, o bien, se calla, por miedo, por las represalias... etc. Y yo protestaba, no porque fuera valiente, sino porque soy nihilista, y la verdad, me la pelaba la calificación o el posible enchufe venidero, porque no quiero pertenecer a la mafia universitaria, y además, aunque quisiera, no pertenecería jamás. Pero sé, que la universidad es una Dictadura del Pensamiento. ¡Hay que liberar a Polonia de Stalin y Hitler! ¡Muerte a la politización y a la ideología!


No hay comentarios:
Publicar un comentario