jueves, 30 de noviembre de 2017

“OPERACIÓN CATALUÑA”: LA JUGADA MAESTRA QUE ENCUMBRE A MARIANO RAJOY EN EL PODER.



El 26 de julio de 2017 Mariano Rajoy, presidente de España, declaró como testigo en el juicio del caso Gürtel donde explicó que la financiación ilegal de su partido, los sobresueldos, el dinero negro y los billetes sucios que habían zanqueado por el Partido Popular eran completamente falsos. Su credibilidad sucumbía a los subsuelos pero el Sistema, conglomerado clandestino que regenta en la sombra, y sostiene, al Régimen del 78, no podía permitir el derrumbe de una fuerza política conservadora que pervierte, con tanta habilidad, la mente libre de sus ciudadanos, y que compra la decencia, con tanta maña, a buena parte de los españoles.

El Partido Popular arriaba hacia los infiernos pues, es muy difícil sostener tanto sadismo a la hora de apropiarse del billete ajeno; sin embargo, el Sistema iba a realizar una maniobra en forma de hoz que para rescatar al PP, al mismo tiempo, que iba a arrojar una balacera brutal contra la nueva socialdemocracia llamada Podemos, disidencia controlada y prefabricada en los laboratorios del psicoanálisis sociológico, para experimentar, si la implosión del Régimen del 78 podía ser posible.

Asimismo, si la gente pobre y la ciudadanía libre se une con el mismo grito no-ideológico contra el régimen, el Sistema tendrá que sentarse a negociar. En lo más interno del Sistema afloraba un miedo que debía ser canalizado y proyectado hacia la plebe; el Partido Popular debía renacer de sus fuegos y, sobre todo, la Constitución debía ser rebautizada como emblema de cohesión comunitaria. Para ello, el Sistema escribió la "Operación Cataluña".

Esta maquinación psicoanalítica debía apelar al inconsciente patriótico de catalanes y españoles en una guerra dialéctica que implicara a todo el estado. Cataluña debía ejercer un acto unilateral de independencia. El golpe secesionista debía enemistar a los ciudadanos libres bajo dos banderas: la catalana independentista y la española. Y para que curtiese efecto, todos los tanques y aviones militares mediáticos debían irradiar el conflicto a través de todos los medios de propaganda, con un despliegue masivo y mayúsculo.

Así, el 1 de octubre de 2017 iba a ser la fecha de la gran farsa. Primeramente, en septiembre, los grandes medios de comunicación debían municionar a la mente colectiva con una batería apocalíptica desde el lema agónico de "España se desmiembra", algo así como: "España ha muerto".  Y de esta forma, en ese 1 de octubre histórico se abrían colegios por toda Cataluña y todo el mundo votaba un referéndum que logró el 90% del "sí a la independencia" del territorio catalán.

Mariano Rajoy, presidente de España, capitán de un poder real limitado e intendente del Sistema, anunció la aplicación del Artículo 155 de la Constitución que el Senado aprobó el 26 de octubre de 2017 con 214 votos a favor y 47 en contra,  ante la celebración de una manada fanática nacionalista rojigualda. Este artículo implicaba cesar a la jefatura suprema de la Generalitat, la aniquilación de los poderes del Parlamento catalán, la fiscalización de la policía autonómica de esa región y la convocatoria de unas elecciones. Nadie tiene ni puta idea de cuál es el Artículo 154 o el Artículo 156, ni siquiera de qué artículos regulan el trabajo y la vivienda digna, pero como el 155 lo dice tanto la tele... En fin, Junqueras terminó en la cárcel y Puigdemont se exilió a Bélgica.

El patriotismo barato, y su instrumento más efectivo, la ideología política, es el mecanismo más solvente de engaño masivo. Esta guerra psicológica es más potente que la creación de una "supuesta" Segunda Guerra Civil. Ahora, catalanes parlan catalán y salen con banderas independentistas a insultar y pegar a los españoles que izan también su bandera y su nacionalismo; y también, los hispanos salen a golpear a los secesionistas. Pobres borregos, no son más que peones enfermos de un Sistema que se ríe de ellos. Todo lo que sucede es un juego de oligarquías.

El 1 de octubre de 2017 los policías y guardia civiles sacaron a hostias a muchas personas de los colegios electorales, y esos ciudadanos catalanistas, secuestrados por una xenofobia dantesca defienden a sus "Mossos ", pero olvidando, las hostias recibidas por éstos, que llevan metiéndoles toda la vida, como en 2011, cuando fue la policía catalana la que repartió garrotazos contra el Movimiento 15-M acunado en Barcelona de manera pacífica. Eso se les olvida
¿Y esta "Operación Cataluña" que implica realmente?

  1. La división y la fractura social entre ciudadanos por su ideología política. Ciudadanos que, de unirse contra el Régimen, podrían dar un susto al Sistema que gobierna en la sombra.
  2.  El rescate de la Constitución y la repatriación de los apátridas que habían defecado contra ella.
  3. El reverdecer del Partido Popular como partido democrática, constitucionalista, legal, de probidad ética y normativa.
  4. La golpiza brutal contra Podemos que queda arrinconado como partido marginal que está al lado de quiénes quieren romper el país.
  5.  El reconocimiento del Artículo 155 como elemento unificador y portador de una higiene moral indispensable.

Con este panorama, un Rajoy enfangando por el cambalache y con las horas contadas en Moncloa es libertado por el Sistema en una jugada psicoanalítica maestra, coadyuvada, por los más poderosos medios de comunicación de masas: exiguos mercenarios.

Y ahora, la gente ve al Partido Popular como los guardianes de la paz, la legalidad, la justicia, la moral... Cuando han derruido las esperanzas y la dignidad de millones de personas con el paro; el hambre; los desahucios; la precariedad intelectual, universitaria, laboral y filosófica; los impuestos sangrantes del recibo de la luz... Y todo al servicio del Sistema, claro. El Partido Popular ha rescatado la democracia, ha defendido junto con el Rey Felipe la legitimidad frente al bandolerismo. ¡Ellos son los héroes y las heroínas!

Podemos, nuevo referente de izquierdas a la espera de aniquilar al PSOE como los soldados nazis que se quedaron en pleno invierno en las fauces de Moscú, en 1941, salen en defensa de los independentistas y caen en la trampa burda de los primerizos en psicoanálisis.

Al final, el núcleo duro morado echa a la puta calle a Dante Fachín, el secretario general de Podem Catalunya, que estaba a favor del referéndum: es el caciquismo del jefe supremo estalinista, un tal Pablo Iglesias. Un gesto que demuestra el autoritarismo de unos pocos, que además, son varones. Pero, lo cierto, es que "los violetas", con la filosofía de aceptar la autodeterminación de los pueblos, copulan un miedo añadido a la población mayoral, y se esparce, el rumor de que "con estos desnortados, España se convierte en los Balcanes". Al final, el PP se emerge como el único garante de la estabilidad nacional en todo el territorio aunque no haya enclave territorial donde no tengan un caso de cohecho.

Los pobres izan la bandera de España y dicen "hay que defender la nación". Los catalanes secesionistas levantan también su bandera, engañados por unos terratenientes que les dejaron en la miseria y se llevaron lo robado a Andorra, ¿un poquito cerquita, no? Qué triste... Ciudadanos que deberían luchar unidos contra la injusticia social y gritar contra oligarcas tiránicos, se tragan el cuento de "catalanistas" y "españolistas", y se matan entre ellos en plena calle, cuando ambos bandos no tienen ni para comer. Los tontos pendientes de las banderas nacionales mientras los Altos Reyes les roban cada bandera de papel de euro... Sin la ideología política no podrían domeñar a  la ciudadanía que nació desnuda, sin banderas. Pero la utopía de quemar todas las banderas y elevar la sílaba comunitaria de la honestidad humana parece inverosímil.

La fauna social hispana-catalana se mata en la calleja más pobre, y mientras tanto, se obstruye mediáticamente el saqueo de los Grandes Poderes: la clase política, la policial, la judicial y la universitaria. Todos ellos por encargo del Sistema como empleadores alunados de una histeria infinita en la que los únicos culpables son los propagadores del insondable analfabetismo.
¿Es casualidad que el referéndum catalán fuese el 1 de octubre? Pues la Fiesta Nacional de España es el 12 de octubre...

La amenaza de secesión catalana y la posible ruptura de España ha colado. Los peperos renacen de su crisis más bestial y se sientan en el trono con seguridad y firmeza. Y además, las élites catalanistas, se cubren en sus grandes políticos (rebautizados como héroes en busca de la libertad de un pueblo oprimido) para acallar la miseria y el desfalco de la gente). Rajoy se queda, el Régimen del 78 resiste y está más fuerte que nunca; el Sistema puede estar relajado. Encima, ahora con Podemos la pulsión de manifestación ha sido perfectamente sublimada...

martes, 28 de noviembre de 2017

La Democracia: Una dictadura del Inconsciente





La dictadura como forma de gobierno se impuso en épocas pasadas, combinándose con la llamada democracia. La primera, era selvática y deambulaba en el plano de la consciencia. La segunda, estaba articulada bajo un engaño adscrito al misterioso estado de inconsciencia: el objetivo era ocultar la verdadera dictadura encubierta.

La dictadura se propagó para emanar un terror inefable. en que la evolución psicológica era muy pobre, el mundo estaba salvaje y no había el suficiente desarrollo a nivel de neurociencia.

En los años 30, Hitler y Stalin no necesitaban más que sus manos opresivas para aplastar a todos aquellos que no aceptasen sus leyes de pensamiento. La dictadura, por sí sola, servía para engendrar un clima de horror donde todos y todas debían doblegarse ante la Idea Suprema del Régimen.

Frente a las dictaduras nazis y bolcheviques en Europa se extendían las democracias francesas e inglesas. En Inglaterra hombres como: Stanley Baldwin, Neville Chamberlain o Winston Churchill; y en Francia, hombres como Albert Lebrun representaban una supuesta democracia que atentaba directamente contra los derechos humanos y la dignidad de los negros del África, quienes eran tratados como esclavos al mismo tiempo que desvalijaban los recursos naturales de sus países.

La dictadura se enarboló para ilustrar un mal visible que debía ser rescatado por su antagonista: la democracia, la liberadora. La democracia fue exhortada como la vía más ecuánime con un lema por el cual es el ciudadano libre el que tiene el poder para cambiar a sus gobernantes, y por ende, las cosas injustas que les parece mal. La gran pregunta a plantear sería qué poder se cambia realmente, ¿es el poder cutáneo o el poder real?

Pero en verdad, esa diferencia de consciencia entre esas dos formas de regencia son falsarias. Sólo existen en el plano del significante, porque las dos, son hijas de una misma madre satánica. La dictadura exterioriza el mal que la democracia endulza, oculta y disfraza.

En la actualidad, la gente cree que la democracia es el sistema más justo; sin embargo, lo que desconocen es que tras esa estructura de elección hay algo más tenebroso. La ciudadanía se cree libre al tener la oportunidad de cambiar de gobernantes cada cuatro años, o cada ocho; e incluso, después de catorce. Los pobladores se dirigen a los colegios electorales, agarran un papelucho y lo meten en una cacerola de madera, y con ello, han tomado conciencia; han empuñado su poder. Pero, ¿qué sucedería si toda la clase política estuviese intervenida por grupos todopoderosos que anidan en la sombra y no salen en los telediarios? ¿Qué se estaría votando entonces? ¿Qué poder tendría el ciudadano en una supuesta democracia?

El Sistema, clan omnipotente que acaudilla en la penumbra sabía que la dictadura era un sistema político vulgar, fútil, mameluco: demasiado evidente. La dictadura sólo opera en la consciencia inmediata. Ahora bien, la democracia concentra un desarrollo psicológico muy superior. Pues, con la dictadura llevas a los populachos al norte a hostias, sin embargo, con la democracia, los llevas al norte acaramelando al gentío con la seducción de que ellos tienen el poder y eligen su propio camino.

Los grandes medios de comunicación venden la idea, en función de quiénes les paguen, de que una ideología política u otra es la mejor, aunque toda la clase política está controlada por grupos clandestinos, regidores del Máximo Poder y controladores de la gran farsa entre gobiernos amancebados y disidencias dominadas.

Con la democracia no eres libre. Tu poder es ilusorio. La dictadura es una cacicada zoquete: salvajismo irracional carente de desarrollo cognitivo, filosófico y espiritual. Sin embargo, la democracia, sistema soberano para engatusar al inconsciente colectivo, es la mejor artimaña para hacer creer al gentío que ellos con su voto pueden cambiar las cosas.

La democracia es una dictadura del inconsciente, misteriosa y laberíntica. La democracia es una forma superior de dictadura; es la evolución intelectual de ésta. 

Si coloco a un gobierno que reparte ensaladas de hostias y apruebo la tortura y la muerte contra los gobernados, antes o después, habrá una revolución para derrocar a ese gobierno, pero, si les digo a los ciudadanos que ellos tienen el poder con su voto, y como grupo oculto me parapeto en los partidos políticos engendrando una guerra dialéctica de izquierdas y derechas, donde los culpables son los primeros o los segundos, la gente estará disuadida, creyendo, que con su elección de urna las cosas puedan cambiar. Luego no cambia nada, todo es lo mismo: hambre, desigualdad, paro, injusticia, expropiación tiránica e impuestos masivos... Así lleven unos o unas ropajes jipis o monarcas, nada cambia porque los gobernantes obscuros de la nación siguen siendo los mismos, pero esa guerra no la vas a lidiar porque su poder es invisible.

Bienvenidos a la democracia, una ilusión para adormecer la respuesta mental del ciudadano inmerso en la quimera de que él tiene el poder, cuando, en verdad, no tiene ninguno. La democracia es la dictadura del inconsciente porque, embebidos en el área de lo onírico, creemos tener un poder real que en verdad es ilusorio. Y los ilusionistas que lideran la sociedad desde el espectáculo hasta la justicia y la política, lo saben: por eso, sólo reclaman su parcela de poder. 

La democracia es la forma de gobierno más solvente para enjaular la respuesta crítica de la ciudadanía, narcotizando, a todo el potencial intelectual libre. Ahora, los políticos repiten hasta la saciedad ese eslogan de "los demócratas", es decir, "los farsantes", que reclaman la supremacía nacional adueñándose de las máximas almas posibles, trabajo inconsciente cardinal para el Sistema, los gobernantes del crepúsculo, los terratenientes del poder real, los que siempre permanecen ocultos.